Un impacto grande es el que genera escuchar a José Antequera y a José Uscátegui, sentados en la misma mesa y hablando de la posibilidad de hacer política sin agresiones, insultos ni violencia.
Nada como los acentos diversos de Colombia; nada como los paisajes de valles y montañas, de páramos y playas; nada como esa explosión de sabores: el ñame, los fríjoles, el sancocho, la changua, el cuy, el tamal, el chivo o el patacón pisao.
Les pido a todos hacer un ejercicio por unos segundos, a cada uno en particular:
Hoy se ha hablado de mujeres agredidas, asesinadas, maltratadas, discriminadas. Hoy se ha hablado de los abusos sexuales que se denuncian y de los que se callan, de mujeres desplazadas y amenazadas, de niñas que son madres, de madres que también son padres, de estereotipos que se repiten, de machismo burdo y del sutil también.