Ecos del Debate

04-19-2010
RCN Radio
Por: Espinosa

¿Qué fue primero? ¿El huevo o la gallina? Viejas preguntas, mismo debate. Muchas veces en la vida se presenta aquella coyuntura. La noche del domingo 18 de abril los colegas del Canal Caracol citaron a un nuevo debate presidencial. ¿Quedó algo?

Entre tantos elementos que de la discusión podrían mencionarse me detengo en dos puntos:
1) El candidato del Partido de la U, Juan Manuel Santos, resume su plan de gobierno en dos palabras: prosperidad democrática; Antanas Mockus, candidato del Partido Verde, hace lo propio: legalidad democrática. Cuatro palabras que resumen, claramente, los derroteros de las dos campañas que parecen tener las mayores opciones de ir a una segunda vuelta. Llega el momento en que los candidatos se interpelan entre ellos. Mockus, en jugada de ajedrecista, le dice a Santos: “usted habla de prosperidad democrática, ¿pero no le parece que antes de esa prosperidad es fundamental introducir la legalidad? Porque, Dr. Santos, lo más parecido a prosperidad sin legalidad es la cultura del NARCOTRÁFICO. Brillante. Y entonces volvemos al principio: ¿fue primero el huevo o la gallina?

2) Los candidatos del Partido Liberal y del Partido Conservador respectivamente, Rafael Pardo y Noemí Sanín, empiezan tratando de tocar dos temas de fondo y terminan pataleando como dos niños regañados. Recordemos la escena. El candidato Pardo pregunta al candidato Santos sobre la acusación que este último le hizo en el 2004 sobre supuestos tratos con las FARC. El tema de fondo, y en esto el señor Pardo acierta, es que el gobierno de Uribe, ahora representado con todas sus banderas por Juan Manuel Santos, es experto en pisotear la honra y el nombre de los detractores inventando canalladas. La pataleta viene cuando Pardo, en medio del enojo, reconoce que aquello es un tema personal. Es cierto que la acusación de Santos a Pardo, hecha en lo público, afectó en lo privado al ahora candidato del liberalismo. Pero también es cierto que los temas de fondo en la política, cuando se manejan como pataletas, terminan contándose como anécdotas en la calentura de un debate. Y nada más.

Lo de Noemí, que hasta ahora ha sido de una pobreza intelectual notable, es más trágico. La candidata le recuerda al señor Santos los puestos que ha ofrecido para sonsacarle miembros al Partido Conservador. Habla del caso del director del Sena Darío Montoya, al que Santos supuestamente le ofreció el Ministerio de la Defensa. Santos, en una inesperada reacción, contesta: “eso es falso y si se comprueba me retiro de la vida pública”. Como era de esperarse, horas después el señor Montoya niega la versión de Noemí. Otro tema de fondo, las dádivas a cambio de hipocresías y voltearepismos, resulta en un vulgar chismorreo de cocina y plaza de mercado. Y nada más.

Conclusión: hay estilos y maneras de poner en aprietos a un político. Mockus, con la agudeza de su comentario, es prueba de aquello. Pardo y Noemí, dejándose aventajar por las pasiones y los resentimientos, también. Qué estilo de política quieren es la pregunta que deberán responder los electores el 30 de mayo.

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