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"Hay mucha incomprensión de la sociedad frente al suicidio": Piedad Bonnett

Nacional

25/02/2013

"Hay mucha incomprensión de la sociedad frente al suicidio": Piedad Bonnett
La escritora Piedad Bonnet / Foto Archivo

Por: RCN La Radio

 

"Dani, Dani querido. Me preguntaste alguna vez si te ayudaría a llegar al final. Nunca lo dije en voz alta, pero lo pensé mil veces: sí, te ayudaría, si de ese modo evitaba tu enorme sufrimiento. Y mira, nada pude hacer". Así, con estas palabras cierra Piedad Bonnett su libro: "Lo que no tiene nombre".

 

Se trata de un testimonio bello y elocuente sobre la muerte de su hijo. El 14 de mayo de 2011, Daniel, quien vivía en Nueva York, se quitó la vida.

El libro, que estará en librerías a partir del 8 de marzo, recorre algunos eventos de la vida de Daniel, con una pregunta fundamental: ¿quién era él?.

"Siento de pronto que Daniel se me escapa, que lo he perdido, que de momento no me duele… Entonces cierro los ojos y lo convoco con desesperación, lo hago nacer entre la bruma de la memoria, lo hago realidad de carne y hueso", escribe Bonnet.

En el libro no hay artilugios ni trampas, tampoco sentimentalismos ni idealizaciones sobre su hijo.

Es un libro honesto, sincero, que cuestiona algunos de los más profundos miedos: la muerte, el suicidio, le enfermedad mental, el fracaso. No hay nada de malo en reconocer lo que ha pasado. Daniel, el hijo de la escritora, ha decidido saltar al vació desde la azotea de un edificio en Nueva York. Sí, se ha quitado la vida. Sí, tenía una enfermedad mental.

Bonnett, en la página 28, narra un episodio en la funeraria en Nueva York. La familia está sentada en el auditorio, un hombre se acerca y les pregunta si quieren un rezo. Ella lo mira, le dice que no, que gracias. Daniel ahora ¿descansa? No, contesta la escritora: "Daniel no descansa porque no es. Lo que hacíamos corresponder con ese nombre se ha disuelto, ya no puede experimentar nada".

Incomprensión y prejuicios

La escritora Piedad Bonnett, quien lanza el libro en donde relata la muerte de su hijo Daniel Segura Bonnett, dijo que "hay mucha incomprensión de la sociedad frente al suicidio y lo condenan con prejuicios religiosos".

Cuando escribía el libro 'Lo que no tiene nombre', dice Bonnett, "me hacía muchas preguntas como ¿por qué a mí, por qué a nosotros? ¿Quién fue mi hijo? porque las mamás conocemos parcialmente a nuestros hijos, y yo quería reconstruir ese dulce y crítico ser humano".

Sobre el suicidio de su hijo, afirma Bonnet que "las cosas se dan en la inmediatez y apenas hablé con mis hijas para dar a conocer la noticia a los demás, decidimos ponerle en su muro de Facebook una notica diciendo: él se quitó la vida por decisión propia. Es una responsabilidad con la verdad".

Asimismo, agrega Piedad Bonnett, nadie comprende la enfermedad mental vista desde el suicidio de su hijo, porque además "se empieza a especular con el tema (…) Hay que explicar que él tenía una enfermedad que la sobrellevó con mucha valentía por más de 10 años y que lo llevó a su final".

El suicidio de Daniel Segura Bonnett ocurrió dos meses después de cumplir 28 años (14 de mayo de 2011). Él estudió Artes en la Universidad de los Andes de Bogotá y realizaba una maestría en la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Sobre el tratamiento de la enfermedad de su hijo, Piedad Bonnett recuerda que "escoger un médico para un tratamiento psiquiátrico es una de las cosas más complicadas y más difíciles que hay en la vida, y muchas veces termina en un fracaso".

Relata que "fracasamos tres o cuatro veces con médicos que querían hacerse cargo del caso sin estar capacitados. Me refiero a psicólogos que pensaron que podían trabajar la enfermedad mental y nos hicieron creer a los padres que eso era así, cuando es un caso de psiquiatra".

También cuenta la escritora que tuvieron "psiquiatras que simplemente medicaban y no hacían nada más, psiquiatras que no estaban pendientes de la dosis y del enfermo con suficiente cuidado. Ni qué decir de estas medicinas prepagadas, tocaba pagar consultas privadas con precios altísimos. Esto es un problema social del que estoy hablando".

De igual manera indica que "los hijos no le cuentan todas las cosas a sus mamás, pero la relación con Daniel siempre fue buena. Creo que él estaría contento con lo que hemos hecho, aquí no hay exaltaciones líricas y es una descripción hasta seca. Pude hablar con total sinceridad de quién era mi hijo".

"Daniel oía voces, veía cosas que le pasaban por el lado, se despertaba pensando que lo iban a matar. Yo sufría tanto, que creo que su muerte fue una suerte de reposo", afirmó Piedad Bonnet en RCN La Radio.

Recuerda que siempre pensó en cómo iba a transmitir lo que ocurrió y agrega que lo hizo como escribe cualquiera de sus novelas. "Con un lenguaje muy sobrio, sin sentimentalismos estúpidos y también sin sensacionalismo, que es de alguna manera lo que más miedo da ahora, y es que hagan éso, porque la gente siente morbo con estos temas", señala.

"Tenía que cuidar la memoria de mi hijo, una razón poderosísima, así como la sensibilidad de mi familia, y sobre todo la de familia más cercana, mi esposo y mis hijas, quienes me dieron el visto bueno. Pero la familia lejana, tiene miedo de leer lo que pasó", asegura la escritora.