No estoy segura si quien sale de la tarta es Agustín Fernández Mallo. Lo que sí sé es es que así se llama su blog y que en este momento será el escritor del cual hablaremos en "Tinta y Tinto".
Él, Agustín Fernández Mallo, es español y tiene 43 años. En las fotos se ve mucho más joven, él lo sabe, pero noté que este tema lo avergüenza un poco. Incluso creo que tiene un cierto parecido a nuestro Andrés Caicedo, pero realmente ésa es impresión sólo mía porque todo el mundo me dice que ando medio loca y que no se parecen para nada, yo insisto.
Agustín, si así me permite llamarlo, es un amante de la literatura, de la poesía, percibe con delicadeza que es una de las nuevas voces de la narrativa de su país y además es un gran seguidor de las cintas de David Lynch, ese mismo, que dirigió películas como “Blue velvet”, “Lost Highway” o “Mulholland Drive”; éste no deja de ser un dato curioso, porque realmente no lo describe en su totalidad. Igual, qué dato describiría a un ser humano en su totalidad.
Prefiere que el resto de la gente defina su escritura, es licenciado en Ciencias Físicas, lo primero que publicó fue a los 30 años y fue poesía, acuñó el término poesía postpoética, ganó el premio Burgos por “Carne de Píxel” y escribe cosas como ésta, que podemos encontrar en uno de sus textos de lanzamiento en Colombia “Nocilla Lab”: “…nosotros éramos el silencio, su silencio, el silencio entre temblor y temblor, entre fotograma y fotograma, entre hachazo y hachazo…” o “El camping era la idea que más o menos todos tenemos de un camping, lo que viene a demostrar que el pensamiento y la naturaleza son la misma cosa”.
Después de estas letras cortas no queda más sino escuchar su voz, buscar su libro y que él mismo nos cuente sobre sus letras.
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