Humo en las letras

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Por: Paola Arcila
Las bolitas de humo se posan sobre las hojas de los libros que caen en mis manos, siempre.
Digamos que el cigarrillo y los libros son mi compañía en tardes de soledad e incluso en las de mucha gente, como parte de la vida que a criterio he escogido. Sin embargo, todo esto puede acabarse por motivos absolutamente contrarios a mi voluntad.
Y es que a pesar de la “cantidad” de opciones que el Estado nos puede dar con respecto al préstamo o intercambio de textos, opciones de las cuales no nos enteramos usualmente, existe también el capricho de muchos, que como yo, queremos tener nuestros libros y hacer nuestra propia biblioteca. Pero, haciendo honor a la verdad, los altos costos han hecho que la compra de libros se haya vuelto un gasto extra del cual muchos han prescindido.
Ahora bien, no busco polemizar respecto al tema, pero como lo han visto soy fumadora, y ahí también fue afectado mi bolsillo, debido a que los nuevos decretos de emergencia social generaron el aumento en el precio de los cigarrillos, ese vicio que me acompaña junto a los libros.
Es totalmente claro que los decretos van mucho más allá de unos cuantos pesos para comprarse un cigarrillo, pero todo suma y ese dinero es el que se sigue escapando de ese desbarajuste en la economía casera.
Ahora bien, bajo este balance puedo optar por dejar de fumar, muchos lo han hecho, a la larga entonces puedo sacrificar algún elemento que ya se empieza a convertir en un lujo, lo que me ahorro al no comprar cigarrillos puedo invertirlo en otra cosa, por ejemplo en ahorrar por si algún día me enfermo.
En este paralelo de posibilidades estamos muchos, hay que escoger entre la carne y la leche, la fruta y la verdura o en comprar mucho menos cada día debido a que el consumismo nos puede dejar en la quiebra, si es que ya no lo estamos.
Sé que el tabaco es nocivo para la salud y por esto he decidido escoger los libros y queda por esperar que los libros tampoco se vuelvan humo como mi dinero y como los cigarrillos que ya no voy a comprar.
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