Letras en rojo y blanco

Ilustración Marie Desbons / La vendedora de fósforos
Por: Paola Arcila
Los libros están al lado del tinto justo sobre la mesa. La ventana se ilumina de manera intermitente con las luces callejeras, no sólo con la pólvora que ha sido prohibida en cantidades “industriales” sino con las lucecitas que pegadas al vidrio se encienden y apagan una y otra vez.
Esa iluminación traspasa la oscuridad de la cortina y de una noche que, curiosamente, es muy fría para ser bogotana.
Sucede que soy supersticiosa sólo con algunas cosas… en esta época tengo un extraño agüero con la literatura. Quizás pueda sonar demasiado sensible pero prefiero alejarme de los textos de terror, sangrientos o demasiado densos. Es como si quisiera comenzar el año con buena energía a través de las letras con escritos esperanzadores, así sea un día del año como cualquiera.
Hans Christian Andersen con “La vendedora de fósforos” y “Un cuento de navidad” –A Chritsmas Carol- de Charles Dickens serían los textos que ustedes imaginarán como una recomendación para esta época, que aunque me parecen buenos cuentos, no es para allá donde voy.
Hay libros para cada ocasión y definitivamente en este espíritu navideño, donde el rojo y el blanco tiñe todo a nuestro alrededor, trato de no distraerme en esta pantalla donde curiosamente pasa una hormiga de vez en cuando, prefiero centrarme en el café para indicar que la opción de literatura “contante y sonante” es mucho mejor para aquellos que desean estar lejos de los papá Noel en exceso, de los tumultos y de las frases de siempre.
Es decir, diciembre no es sólo para la “parranda y la animación”, también puede ser un espacio para la reflexión, la literatura y las buenas letras.
Es allí donde hago mi sugerencia, no voy a hablar de textos específicos pero sí de buscar algún lugar donde exista el ambiente propicio para la lectura, no voy a contarles sobre los libros mejor escritos del año pero sí de la compañía que me propiciaron, no voy a decirles mis lugares preferidos para leer –quizás después- pero sí de este blog que inicio ahora con un solo propósito, reconocer la cercanía de tantos a un espacio en común, personas como ustedes y como yo que ahora encuentran en su manera de vivir y de inclusión la existencia un buen texto.
Ahora, la pólvora dejó de sonar en las calles. Es hora de apagar las luces como se apagan las cerillas de esta "vendedora de fósforos" en una animación de arena. Dejo la taza de café sin lavar justo sobre la misma mesa.
Excelente, hacia falta un blog dedicado a la literatura, me gusto mucho!!
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