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Ciclovía nocturna de Bogotá
Ciclovía nocturna de Bogotá
Andrés Sandoval - Alcaldía de Bogotá

Bogotá vivió una verdadera fiesta tras el regreso de la ciclovía nocturna, que reunió a miles de personas en las principales calles de la ciudad,

Tras dos años de pandemia que impidieron que se llevara a cabo una de las actividades más tradicionales de la ciudad, los bogotanos se pusieron los cascos, rodilleras y salieron a disfrutar del evento que contó hasta con muestras musicales que deleitaron a los asistentes.  

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“Es muy lindo todo, es bonito ver la ciudad tan viva de noche. Lo mejor son los olores, los colores y los sabores. Hay bandas y es hermoso escuchar cómo suena la ciudad y cómo se respira”, señaló Julián Ortiz. 

En bicicleta, patineta, patines o caminando, niños, jóvenes y adultos de todas las edades se dieron cita en los puntos de encuentro en donde además instalaron tarimas y sonido.  

En el Parque Nacional por ejemplo, los asistentes se dejaron contagiar al ritmo de la bachata, el merengue, la salsa y el reggaetón.  

El ambiente casi de carnaval, fue propicio para que las familias compartieran el instante como lo hizo Andrea Lasso, quien llegó con sus tres hijos y su esposo. 

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“Muy chévere y necesario para salir de la monotonía. Mis hijos salieron a bailar, llegamos caminando y la seguridad muy bien. Me parece adecuado que las autoridades estén pendientes de lo que pasa”, explicó. 

Cantantes, bailarines, deportistas, aficionados y hasta las mascotas, tuvieron cabida en esta cita nocturna con Bogotá.

Luna, una pequeña french poodle recién rescatada de las calles, también disfrutó del evento junto a Mariana Ruiz, su nueva dueña.  

“La mascota la adoptamos hace un mes y medio y quisimos traerla en la canasta de la bicicleta. Creo que debemos darle la libertad de que disfruten de la naturaleza, del ambiente y las culturas. Debemos incluirlos porque hacen parte de nuestro mundo”, relató Mariana. 

Sin embargo, ni el ambiente de fiesta fue capaz de contrarrestar los nueve grados centígrados de temperatura que acompañaron la noche, adornada además por la última superluna del año.  

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Por supuesto, un tinto, una aromática, o el tradicional canelazo, no podrían faltar en la jornada. “Me fue muy bien esta noche. Un buen canelazo se hace como una especie de salpicón de frutas, pero caliente, acompañado de canela y aguardiente”, indicó Sandra Mora, quien se dedica a la venta de estas bebidas en un carro ambulante.

Aunque hubo quienes se opusieron a esta actividad debido a los cierres viales, congestión vehicular e incluso el ruido para algunos vecinos, los comerciantes fueron los que más aprovecharon ya que sus ventas se duplicaron.

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“Fue una noche movida donde tuvimos grandes ganancias. En un día normal nos hacemos $200.000 y esta noche hicimos más de un millón de pesos”, dijo la mujer.  

Fuente

Sistema Integrado de Información.

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