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La COVID-19 dejó sin oxígeno a bares y restaurantes en Bogotá
RCN Radio

El rostro de la zona rosa en el norte de Bogotá ha cambiado rotundamente tras la pandemia por la propagación de la COVID-19. Hace cuatro meses ese sector de la ciudad era bastante concurrido por los bogotanos para disfrutar de una cena, una cerveza o una buena rumba, después de una larga semana de trabajo o estudio.

Sin embargo, actualmente en las calles de la zona reinan los letreros de ‘se arrienda’ o ‘se vende’ y se cerraron las puertas de lugares que llenaban de música y colores el sector, al igual que la Zona G, Galerías, Modelia y Chapinero, entre otros.

Los arrendatarios son unos de los más afectados por esta situación. Este es el caso de Gabriel Bustos, quien vive del arriendo de sus cinco establecimientos comerciales, que han estado cerrados durante los últimos meses por la emergencia sanitaria.

“Yo soy un adulto mayor y compré estos locales hace algunos años para tener una vejez tranquila, pero ahora es una complicación total, no tengo absolutamente nada, los prediales son bastantes costosos. Para poder tener vida comercial debemos estar al día con la Cámara de Comercio que cobra tarifas altas y no nos dieron opciones de pago”, explicó.

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Pero este segmento no es el único que se ha visto afectado, ya que la pandemia dejó sin oxígeno a más de 12.000 bares y discotecas durante el primer semestre del año en Bogotá, de acuerdo con cifras de la Asociación de Bares de Colombia (Asobares).

“En este momento no ha sido fácil, porque hemos dejado de percibir prácticamente el 100% de los ingresos. Me ha tocado abogar a las personas, a los ahorros, a la familia, pero ha sido una experiencia muy poco agradable”, señaló Jhon Hurtado, quien administra un establecimiento en la zona T.

Bares y restaurantes de Bogotá sin ‘oxígeno’ por la COVID-19

Ese gremio explicó que en los primeros seis meses del 2019 el sector movió 2 mil millones de pesos, mientras que en lo corrido de este año, los ingresos de los bares apenas suman 200 millones de pesos.

Ante el descenso en la facturación, varios establecimientos tuvieron que adaptarse a la nueva condición, como explicó Sebastián González, propietario de Tropic. 

“Montamos una discoteca virtual que abre los viernes y sábados. Se nos están conectando como ocho mil personas, cuando antes a nuestros bares llegaban 400 o 500 personas, pero esta no es una solución que nos ayude a sopesar las perdidas de las ventas, porque las fiestas son gratis”, dijo.

La industria gastronómica también ha sentido los efectos de la pandemia. Sus ingresos que antes sumaban cerca de 247 mil millones de pesos mensuales, ahora llegan a los 47 mil millones de pesos.

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“Los domicilios no compensan la venta. Nosotros tenemos un estimativo que en promedio solamente estamos vendiendo el 12% de lo que vendíamos antes del aislamiento vía domicilio y la compra para llevar nos mejoró las ventas en un 5%”, señaló.

La esperanza de muchos de estos empresarios está puesta en el plan piloto para reapertura de restaurantes que iniciará el próximo 20 de agosto, mientras que los bares siguen sin tener luz verde y en el corto plazo permanecerán cerrados en Bogotá.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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