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En un importante restaurante de la ciudad de Bogotá se dio un hecho ejemplar sobre la humildad y la equidad social que debe existir con los semejantes, sin importar su clase social.

El suceso se dio a conocer por medio del perfil de Facebook de Paula Silva, quien compartió unas fotos de su experiencia en el establecimiento comercial, cuando invitó a cenar en su mesa a un embolador.

La mujer escribió que le hizo el llamado a un hombre que estaba trabajando en la terraza del sitio como embolador e inmediatamente él se sentó con ella y pidió un plato fuerte y una bebida que costaba $60.000, para compartir con su familia en casa.

El ejemplo social ocurre, no solo cuando se comparte la mesa con otra persona sin importar su profesión, sino cuando los meseros del restaurante decidieron atender al hombre como un cliente normal o exclusivo, como ellos lo llaman.

RCN Radio habló con Leonardo Becerra, capitán de meseros del restaurante donde estaba Paula, y él aseguró que el ejemplo y orden de sus jefes siempre ha sido no discriminar a nadie en el sitio.

“Siempre nos han inculcado que no hay discriminación en este restaurante. Todos somos iguales, así sea un embolador o la persona que limpia carros, el hecho de entrar a un restaurante que sea lujoso o no, no implica nada”, afirmó Leonardo.

Así mismo dijo que la experiencia fue buena para demostrarle a las demás personas cómo se debe tratar al prójimo.

“Es común que vayan al restaurante, es libre la terraza y vienen personas que venden y hacen trabajo ambulante y lo vivimos cada dia; pero este fue un caso diferente que nos sorprendió a todos por la amabilidad del señor y del equipo que le ofreció la comida”, indicó el mesero.

Paula, quien compartió el hecho en redes sociales escribió junto a las fotos el siguiente mensaje:

"Llega el embolador a ofrecerme sus servicios al restaurante del parque el Virrey, le digo no gracias. Me pide algo para cenar, le digo claro, siéntese y pida la carta. Salen los meseros, le pasan la carta, cubiertos y servilletas como cualquier cliente, él pide un salmón para llevar y una ginger mientras espera.

Los meseros le preguntan que si lo quiere comer en la mesa y el embolador dice que no, porque lo va a compartir en la casa con su familia. Le traen el salmón para llevar, más una pizza para que la comparta con la familia.

El señor los abraza, llora y les agradece. Como debe ser.Restaurantes de altura".

El hecho recuerda la antítesis de la equidad y la humildad, pues hace unos meses en un restaurante del departamento de Antioquia, una pareja invitó a comer en su mesa a un músico, pero inmediatamente la mesera le pidió al señor que saliera del establecimiento porque no estaba permitido que "otros" se sentaran a la mesa de los comensales.

 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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