Andrés Escobar, gerente del proyecto Metro, aseguró que los estudios que previamente se habían realizado para la construcción del metro subterráneo en Bogotá fueron aprovechados en los nuevos estudios de prefactibilidad.


Según Escobar, los estudios concluidos en 2015 y encargados por la administración anterior a la Financiera de Desarrollo Nacional demostraron una preocupación por el alto costo de la solución subterránea y sus riesgos.


Uno de los más grandes es la imposibilidad de hacer un túnel en el tramo de la carrera 13, debido a las redes de servicios públicos y a la cimentación de los edificios de la zona, lo que hubiera obligado a los constructores a hacer una zanja de más de 20 metros de profundidad, con graves consecuencias para el sector.


"Esos estudios que identificaron eso, para algunas personas pueden entenderse como que se perdieron, pero para otros, sobre todo los ingenieros que han estudiado la situación, son unos estudios muy importantes porque permitieron dar luz a un problema antes de meternos en él", manifestó el gerente.


Por esto, para Escobar los estudios de la administración pasada fueron fundamentales para cambiar el modelo y el trazado del metro de Bogotá, que ahora será elevado y que tendrá como eje principal la Avenida Caracas.


El estudio será clave para la presentación del documento al CONPES y al gobierno nacional.