Cargando contenido

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

Los estudiantes se graduaron.
Foto: Diana Cabrera

La enfermedad no ha sido obstáculo para que ocho niños que permanecían hospitalizados tras ser diagnosticados con cáncer, epilepsias, fibrosis quística y Guillan Barré, lograran estudiar y graduarse como bachilleres en Bogotá.

El programa de las ‘aulas hospitalarias’ les devolvió la esperanza a estos jóvenes que anhelaban estudiar, pero que no podían por sus complejos tratamientos médicos.

Julián Mateo Orrego, diagnosticado con cáncer, afirmó que el Aula Creativa de Amor y Sabiduría dentro del Hospital Infantil Universitario de San José, le cambio la vida.

Nuestro 'cole' es el hospital, donde tenemos  un programa de admirar, porque esas profesoras se esmeran para sacar esos trabajos y dar esas guías a los niños, en un proceso que se hace con todo el amor del mundo, porque ellas con mucha paciencia dan sus clases, califican los ejercicios y comparten sus conocimientos”, indicó.

Lea tambiénAumentaron los casos de trastornos alimenticios en niños de los nueve años en Colombia, según expertos

Cristian David Ospina Aldana, quien padece fibrosis quística, destacó el trabajo de las profesoras que todos los días visitan el hospital para darles sus clases de matemáticas, ciencias, sociales, español y artes, con un ingrediente especial que son personalizadas y llenas de mucho amor.

“Es una iniciativa muy buena que ayuda a los niños que tienen una discapacidad física o que por su quebranto de salud no pueden ir a un aula donde se tiene salones de 40 niños, por lo que las clases aquí en el hospital tiene la ventaja que son flexibles, porque somos poquitos niños, donde las materias se adaptan a nuestras enfermedades y necesidades”, manifestó.

La coordinadora de la oficina de atención al paciente y la familia del hospital Infantil Universitario de San José, María Isabel Daza, afirmó que han sido ocho años del programa aulas hospitalarias en esta institución médica, donde 200 niños han logrado seguir con sus actividades académicas.

“Ya han sido ocho años, de los cuales se ha tenido una experiencia muy maravillosa el poder cumplir los sueños de nuestros pacientes estudiantes, aportar ese grano de arena a cumplir sus derechos, porque es lo que ellos tienen para seguir adelante, que bueno ver que sus patologías no han sido un obstáculo para cumplir sus sueños”, comentó.

Afirmó que el colegio Jorge Eliecer Gaitán I.E.D. es la entidad que certifica los procesos pedagógicos que los docentes desarrollan a niñas, niños y jóvenes de todo el país que llegan al centro hospitalario.

“El colegio ofrece a la comunidad un escenario educativo incluyente en el área de pediatría y oncología, con el propósito de vincular y dar continuidad a los procesos escolares, fortalecer los principios de convivencia y mejorar la calidad de vida”, agregó.

Dijo que se considera que la educación, el arte y el juego deben formar parte esencial para la educación, ya que contribuye con el bienestar psicológico y social de los niños, niñas y jóvenes en edad escolar que se encuentran hospitalizados o presentan alguna enfermedad que afecta su estado de salud, lo que les impide llevar continuidad educativa.

 “Las acciones pedagógicas que desarrolla el equipo docente están enmarcadas por los valores del afecto, el trabajo en equipo, la resolución pacífica de conflictos, la unidad familiar, el cuidado del medio y la conservación de la vida”, sostuvo.

Recalcó que las hospitalizaciones prolongadas generan períodos de inasistencia al colegio regular, razón por la cual decidieron liderar esta iniciativa en esta localidad de Bogotá.

“El equipo de docentes hospitalarias interviene pedagógicamente a los niños en sus habitaciones, para dar continuidad a sus procesos educativos sugeridos por cada una de las instituciones de donde provienen, teniendo en cuenta el estado de salud, intereses, necesidades, gustos y talentos”, añadió.

Le puede interesarJeison Silva, el soldado al que una cuchara le salvó la vida en combate

Los padres de familia son los más emocionados con la graduación de sus hijos. Marisol Barcusa Correa señaló que este logro académico los fortalece como familia y los motiva a seguir luchado por sus sueños.

“Las clases se han convertido en una motivación para los niños, es el caso de mis hijos a los que les gusta sus clases diarias a tal punto que por un instante se olvidan de su enfermedad para seguir adelante con sus estudios como cualquier niño sano que tiene que estar estudiando en un aula de clase", dijo.

Los estudiantes afirmaron que es importante que se promuevan estos espacios educativos en otros hospitales del país para que más niños puedan seguir estudiando.

Fuente

Sistema Integrado de Información

Encuentre más contenidos

Fin del contenido.