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Los aborígenes señalan que pidieron una vivienda comunitaria desde 2019, pero el Gobierno no se las ha proporcionado.

Indígenas Embera
Los indígenas piden soluciones a varios problemas de bienestar social.
Pepe Morón

Miembros del Escuadrón Antidisturbios de la Policía (Esmad) intentan desalojar a miembros de las comunidades Embera que se tomaron tres edificios de interés social, que se encontraban abandonados en el sur de Bogotá.  

Según trascendió, por lo menos 350 familias miembros de las comunidades embera del Chocó y desplazados por la violencia, se tomaron los denominados edificios azules, ubicados en la calle 60 sur con carrera 28, en el barrio Candelaria Sur de Bogotá. 

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A propósito del tema, uno de los voceros de esta etnia, aseguró que no tienen dónde vivir y que desde hace varios meses están pidiendo ayuda del Gobierno Nacional y de la Administración Distrital, para que les consiga una vivienda comunitaria, solicitud que no ha sido respondida.

"Desde el año pasado nos reunimos con los representantes del Gobierno para pedirles una vivienda en la que podamos habitar los miembros de nuestra comunidad que nos vinimos para Bogotá, también le pedimos solución a otros problemas pero nada de eso ha sido solucionado" destacó 'Ambento', vocero de la etnia Embera

Durante el intento de desalojo, los indígenas aseguran que varios de sus miembros resultaron afectados, entre ellos mujeres en estado de embarazo y menores que se encontraban en el lugar. 

"Ellos entraron sin tener en cuenta a los niños o a las mujeres, los golpearon y les rompieron en la cabeza", denunció Alian, una de las mujeres de la etnia que se encuentra en estado de embarazo y que resultó herida durante el intento de desalojo. 

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Además de los violentos ataques, los indígenas reportan que durante el inicio del desalojo, no había presencia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), o de alguna otra autoridad que velara por el bienestar de los más chicos. 

Además de los problemas de vivienda, los indígenas también están pidiendo alimentos y ayudas humanitarias. "Tenemos hambre, nos faltan medicamentos y nuestros hijos no tienen cupos en los colegios", aseguró el líder de la comunidad.  
 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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