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Con euforia, así vivieron los bogotanos la llegada del cable aéreo.

TransmiCable
TransmiCable
Natali Ramírez / Sistema Integrado Digital

Este jueves 27 de diciembre miles de personas de Ciudad Bolívar y varios puntos de Bogotá formaron una inmensa fila, nerviosos, contentos, e incrédulos, para hacer un recorrido por los aires en una cabina de TransmiCable.

El barrio El Paraíso, en la localidad de Ciudad Bolívar, es uno de los puntos más altos de la ciudad. Para llegar allí era necesario recorrer sus estrechas calles cuesta arriba por casi una hora a bordo de un bus. 

Un camino más parecido a un laberinto que otra cosa, en el que los trancones parecen eternos y la inseguridad está al orden del día. Miles de ciudadanos deben realizar cada día este trayecto con el fin de llegar a sus lugares de trabajo  o estudio, en puntos tan distantes del sur de la ciudad como la Calle 80.

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"Esto parece una tortura. Cada día en un bus apretado, aveces más de una hora, tan solo para llegar al portal Tunal. De ahí, coger Transmilenio haciendo fila y todo. Todos los días, de ida y vuelta. Levantarse a las cuatro de la mañana y llegar a veces más de las once de la noche", aseguró Jennifer Hortúa, quien vive en El Paraíso.

Por eso no es sorpresa la visible emoción con que cientos de personas en lo alto de la loma miraban la gran estructura que es la estación Mirador, ubicada en la parte más alta de la montaña. En este punto abundan las improvisadas edificaciones en las que miles de familias viven. Las mismas que, aseguran, verán sus vidas cambiadas gracias a TransmiCable.

La vida antes y después de TransmiCable

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Familias enteras y personas de todas las edades llegaron al lugar desde puntos tan lejanos como la calle 170 para entrar a una de las 163 cabinas del sistema, y de esta forma realizar, varios metros por lo alto, en menos de 15 minutos un recorrido que antes tardaba casi una hora.

Los murmullos inundaban el lugar. Ninguna persona en el barrio hablaba de un tema diferente a lo que pensaban que sería el recorrido. ¿Será muy alto? ¿Irá muy rápido? ¿Se sentirá el vacío? ¿Será que sí es seguro? ¿Y si se descuelga? ¿Y si es aburrido? ¿Qué tal será la vista? 

En medio de tantos interrogantes, tanta expectativa, alegría, nerviosismo, uno a uno fueron entrando a la estación. Máximo diez personas por cabina, se fueron acomodando, de manera inusualmente ordenada en una ciudad como Bogotá, donde en un sistema de transporte no se suele hacer fila sino tumulto.

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Una vez en los aires llegaron las risas y el llanto. "Todo se ve muy bonito. Por allí está mi colegio y mi casa. Pero todo es más tranquilo de lo que pensaba", dice Ana Paola, una niña de solo nueve años, quien interrumpe sus palabras para soltar un pequeño grito al sentir la aceleración de una pequeña bajada empinada.

Sus padres, a su lado, no pueden hacer más que reír. Se encuentran no solo emocionados, sino esperanzados en poder llegar ahora a sus lugares de trabajo en menos tiempo del habitual. Este es ya su segundo viaje en el día, y esperan hacer al menos uno más. Después de todo, hay que aprovechar que por dos días el servicio es gratuito por unas horas, hasta que este sábado 29 de diciembre inicie la operación formal, que tendrá un costo de $2.300 y permitirá transbordos con Transmilenio y buses del SITP.

Fuente

Sistema Integrado Digital

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