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La historia de la familia Molina Peláez se partió en dos tras el atentado terrorista.

Cadete Fallecido en Atentado Terrorista
Foto La FM

Un año de drama familiar vive en Pereira la familia del cadete Diego Alejandro Molina Peláez, una de las víctimas del atentado terrorista del ELN a la Escuela de Cadetes General Santander de la Policía Nacional.

El carro bomba, que estalló hace un año en Bogotá partió en dos la historia de esta familia, cuándo sus padres y hermano se enteraron en Pereira de que el hijo, el hermano, el cadete, era una de las víctimas mortales del atentado terrorista.

Para Jhon Diego Molina, padre del estudiante fallecido, la vida en casa ya no es como antes.

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"Había mucha felicidad, cuando él estaba era un joven que le daba mucha alegría y energía a su casa, a su familia, y hoy pues es un vacío que ha quedado, después de este año, recordarlo es para nosotros volver a vivir ese instante y ese momento", dijo Molina en tono de profunda tristeza.

Ha sido un año triste, de vacío en el hogar y de recuerdos que diariamente traen a la mente a este cadete, a quien a sus 20 años la guerrilla le arrebató la vida, pero también, según su padre,  ha sido un año en el que se avanzó en la protección de la familia.

"Se han logrado cosas importantes, la Ley de Honores, el apoyo del presidente Iván Duque ha sido fundamental, del Congreso de la República, de la Policía, además de la Ley 1998 que otorgó beneficios a la familia, entre ellos la pensión de superviviente", agregó el padre del cadete.

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Al igual que las otras 21 familias colombianas, los Molina Peláez  siguen clamando que se haga justicia, en este lamentable hecho en el que su hijo fue asesinado.

"Pedimos nosotros que sigan las investigaciones, a las instituciones que no paren. Los recientes anuncios de la condena a la cúpula del ELN a nosotros nos deja satisfechos, porque eso es un paso importante, no podemos parar ahí, queremos que hasta la última persona que haya tenido que ver en este atentado terrorista pues pague aquí en esta justicia terrenal, porque estamos seguros que en la justicia divina va a suceder", agregó Molina.

 Un año después del atentado terrorista a la Policía, en Risaralda quedan dos familias, una de Pereira y otra de Belén de Umbría, que un día entregaron a sus hijos a la patria, sin saber, que ese sueño era el boleto de su abrupta partida a la eternidad. 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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