Por medio de un modelo de simulación digital, estudiantes y profesores de física de la Universidad Nacional, pudieron comprobar que contrario a lo que piensan los usuarios de Transmilenio, las rutas fáciles reducen hasta en 15 minutos los recorridos a sus destinos, además de evitar las congestiones en el sistema.

"Las personas tiene que esperar más tiempo, el tiempo de viaje es mucho mayor por el hecho de tener que esperar estas rutas expresas que a la larga se demoran mucho más que los buses que paran en todas las estaciones y que seguramente vienen más desocupadas", explicó Juan Guillermo Acosta, estudiante de física.

En la simulación se encontró que al comparar los tiempos de viaje promedio, desde que un pasajero se sube a la estación hasta que se baja en su destino, "estos disminuyeron cuando se aumentaron las rutas fáciles en el sistema respecto a las de buses expresos”, dijo Acosta, quien además es el desarrollador del sistema. (Lea también: Joven que tenía casa por cárcel, capturada mientras robaba a pasajeros en TransMilenio)

Tanto en la simulación como en el sistema real, se observa que cada dos minutos llega al sistema un usuario a cada una de las estaciones. Según ese panorama fueron medidas dos variables: el tiempo de espera del usuario y su desplazamiento hacia la estación de la Caracas.

Transmilenio normalmente envía 20 buses por hora; en la simulación se envían primero solo rutas fáciles y luego se distribuyen por igual entre expresos y fáciles.

Por ejemplo, Acosta asegura que cuando en una calle hay muy pocos buses, cada uno acelera a su velocidad máxima, que es 60 kilómetros por hora, y eso hace que el flujo de movilidad de los articulados sea proporcional al número de buses que están circulando.

Sin embargo, agrega que cuando hay bastante tráfico muchos empiezan a frenar y también a acelerar. “Esas interacciones entre los buses hacen que la velocidad promedio se vaya disminuyendo pasando del ‘flujo libre’ al ‘flujo congestionado’, o sea el trancón”.