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El pastor asegura que ha sido difícil incluir a esa comunidad en la religión.

Pastor metodista, John Botía
Pastor metodista, John Botía
RCN Radio

John Botía es el pastor de la Iglesia Colombiana Metodista que sigue los lineamientos de las iglesias cristianas y se encuentra ubicada en el sector de Chapinero, en el norte de Bogotá. 

Esta iglesia, a diferencia de muchas, resalta debido a que acepta en su comunidad a integrantes de la población LGTBI, quienes se agrupan para realizar sus cultos y rezos.

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Botía explica: "La gran diferencia que nosotros hacemos o que tenemos respecto a otras denominaciones religiosas es nuestro énfasis en la santidad social que es vista como la preocupación sincera y el amor natural por el otro y por la otra y la creación".

John, quien llegó a la iglesia hace cuatro años y ejerce como pastor hace dos, asegura que incluir a personas homosexuales en prácticas religiosas ha sido un trabajo duro en el que ha tenido que enfrentar acusaciones y estigmatizaciones.

"Somos un país que históricamente ha sido marcado por el machismo, por el patriarcalismo, donde no se reflexiona la fe. Entonces sí es una tarea difícil, pero creemos desde la Iglesia Metodista que podemos erradicar todas las clases de fobias a través de la educación", dijo.

"Cuando yo ingresé aquí a ser pastor hubo una cierta forma de resistencia, por así decirlo, por parte de la comunidad. Pero estos miedos se fueron yendo a través de la práctica de fe que nosotros manejamos", declaró el pastor Botía.

La comunidad es integrada por cerca de 30 personas, indicó el pastor, quien aseguró que se reúnen todos los domingos para llevar a cabo sus acciones religiosas y sociales, que desempeñan con la comunidad de la zona.

"Esta iglesia, aquí en Bogotá, ha trabajado con niños, llevando educación, recreación, teatro e incluso alimentos y en muchas otras partes de Colombia", puntualizó el líder de esa iglesia.

Diana Valdez, gestora social de la iglesia y habitante de la zona de Chapinero, asegura que es importante que desde la religión se promueva el afecto por las demás personas, independientemente de sus condiciones humanas.

"Yo me reúno hace más de 10 años en la Iglesia Metodista, vengo trabajando como gestora social dentro de los procesos que llevamos con la comunidad con niños, mujeres, jóvenes y ahora vamos a empezar un nuevo proceso con migrantes", explicó.

"Para mí es más importante el trabajo con la comunidad que pensar en quién nos viene a 'pastorear'. Yo no tengo la dificultad de admitir o de querer al pastor (y a los otros integrantes) porque a lo que venimos es a aprender", agregó Valdez.

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Asimismo, aseguró esa iglesia es distinta a las demás ya que se respetan las diferencias y desde allí se construye para ayudar a la comunidad y a las personas vulnerables de la misma.

La Iglesia Metodista está oficialmente en el país desde 1996, pero como doctrina llegó hace más de 40 años, según dijo el pastor Botía, quien aseguró que hacen presencia en distintas zonas del país.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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