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Gana hasta 200 dólares al día, tiene 27 años y 17 tatuajes en su cuerpo. Sueña con ser veterinaria.

Modelo Webcam
Instagram

“Más sexo y menos prejuicios”, esa fue la última frase de esta entrevista que pronunció “la flaca Torres”, como se hace llamar esta joven de 27 años de edad, que ofrece sus servicios como modelo webcam.

Tiene 17 tatuajes en su cuerpo, su cabello es tinturado de verde y sus uñas largas son del mismo color. Es delgada, mide un poco menos de 170 centímetros y defiende a capa y espada su labor.

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No tiene horario fijo de trabajo. Se dedica unas cuántas horas al día a esperar aquellos clientes que pagan en dólares por satisfacer sus deseos sexuales viendo a una modelo, como la flaca, a través de la internet.

Como todo trabajo se ha encontrado con momentos incómodos en donde le han pagado sólo por ver usuarios que hacen cosas realmente aberrantes, pero también confiesa que se ha encontrado con usuarios que le han atraído físicamente. 

“Me he encontrado con un montón de gente con la que no comparto su sexualidad ni su forma de sentir las cosas, pero obviamente lo respeto y me he encontrado con personas que están brutalmente abiertas a unas experiencias que yo no comparto y trato de satisfacerlos”, relata.

En cuanto a los clientes que le han gustado no duda en destacar sus atributos.  Cuenta, por ejemplo, que permanentemente ha cruzado experiencias virtuales con ciudadanos europeos que la han atraído mucho, pero ella ha preferido marcar las distancias

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“Hay europeos, tan… ¡joder!, son divinos, están súper tatuados y aunque no tengo un prototipo de hombre, hay gente del exterior que es muy bella”, dice. 

Torres es enfática en asegurar que su trabajo no es fácil y que no consiste solamente en conectarse a través de la web. Resalta que su oficio requiere de mucha disciplina

“Esto no es que yo me conecto y enseguida ya tengo muchos clientes. Para nada”.

Aunque prefirió no ser muy clara con las tarifas, contó que en un buen día puede ganar hasta 200 dólares, es decir, unos 600 mil pesos colombianos y en un fin de semana puede atender hasta siete clientes que se pueden conectar desde cualquier parte del planeta. 

“Hay modelos que se pueden hacer hasta un millón de pesos en un día, pero eso depende de la disciplina”.

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“La flaca” vive en un apartamento de la localidad de Engativá, al occidente de Bogotá. Allí también vive su mamá y su hermana gemela y desde ese predio hace sus conexiones virtuales.

Respecto de su mamá, de forma curiosa, cuenta que le apoya en lo que hace, que tiene una mente abierta para este tipo de oficios y que no raya con la moralidad. 

“La moral es un código barato que el ser humano se inventó. Si a mi no me gusta fumar, yo me invento un código barato para no fumar y ya, pero pasa que las mamás de quienes hacemos webcam tienen un código diferente de la moral y siempre han creído que este es un trabajo común y yo siempre he pensado que el ser humano trabaja por dinero”, dice. 

De su hermana gemela habla con cariño. Asegura que la ama y también dice que ella no sería capaz de hacer lo que ella sí hace desde hace año y medio. 

Ella no se dedicaría al modelaje porque tiene otra forma de pensar y eso se lo respeto y ella respeta lo que yo hago. Ella se dedica a estudiar otras cosas diferentes a las mías”.

Aunque no le ha puesto una fecha al momento de acabar con la prestación de este servicio, revela que sueña con profesionalizarse como veterinaria y perfeccionar el inglés que ya estudió.

“Hay que tener en cuenta que no significa que yo me vaya a dedicar a esto el resto de la vida este es solamente un escape para llegar a otra cosa… Este trabajo lo tendré hasta donde me dé… Esta es la entrada para llegar al punto que quiero que es tener mi ropia independencia y clínica veterinaria”.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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