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Foto: Ingimage



Del análisis de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo realizada por el Dane, se deduce que entre su empleo y las labores del hogar las mujeres de la capital del país trabajan 10 horas diarias, mientras que los hombres solo 9.

A propósito de estas cifras, la economista Erika Natalia Moreno, magíster en Estudio de Género de la Universidad Nacional, realizó un análisis profundo de los datos de la encuesta reclasificando estas labores en indirectas –aquellas que tienen que ver con el cuidado de las cosas– y directas, relacionadas con la atención a las personas.

Así mismo realizó una segunda clasificación, que en la literatura feminista se ha denominado como trabajo “noble” y trabajo “sucio”, y que tiene que ver con una diferenciación moral de las tareas del hogar.

Según los datos analizados, los hombres realizan el 42 % del trabajo “noble” y las mujeres el 58%, con una brecha de participación de 16 puntos porcentuales, mientras que la brecha se amplía de manera significativa en el trabajo “sucio”, puesto que las mujeres realizan un 63% y los hombres un 37%, con una brecha de 26 puntos porcentuales.

“Esta división trata de cómo se ven moralmente las tareas, puesto que no es lo mismo llevar a los niños al cine que cambiarles los pañales; y aunque ninguna de las dos tiene remuneración, la primera tiene más prestigio social que la segunda” explicó Moreno.

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La investigación concluye que el trabajo indirecto y el “sucio” son asumidos con mayor frecuencia por las mujeres, quienes le dedican el doble de tiempo que los hombres, es decir que las mujeres siguen con mayor carga.

Así mismo la investigadora encontró que las mujeres le dedican más tiempo en promedio al día a estas labores, ya que dedican 1 hora y 48 minutos al trabajo “noble” y 3 horas y 12 minutos al “sucio”.

“De tal manera que ante la falta de una remuneración a las tareas del hogar, la división sexual se rige por otros criterios, como el prestigio de las tareas; los hombres escogen las tareas más “nobles”, que además demandan menos tiempo, conducta que sigue manteniendo la jerarquía entre lo femenino y lo masculino” agregó.

Las mujeres que tienen un empleo remunerado y realizan labores en el hogar tienen una doble jornada de 10 horas diarias en promedio, mientras que los hombres de la misma condición completan 9 horas diarias, es decir una hora menos diaria, 7 horas menos de trabajo a la semana.

La investigación también encontró datos como que:
El 14% de las mujeres que estudian no realiza trabajos domésticos sino que delegan estas labores a la madre o la abuela.

El 93% de las mujeres casadas realizan 2 horas más de trabajo en el hogar que las solteras.

Las mujeres con enfermedades crónicas, por quedar inhabilitadas para un empleo, son quienes asumen las tareas del hogar.

Por la sobrecarga laboral doméstica a la que se ven sometidas las mujeres, la investigadora hace un llamado para que se tenga en cuenta este trabajo al momento de formular políticas públicas.

“Parte de las actividades del trabajo realizado en los hogares corresponde a las funciones de todo Estado social de derecho, pero, ante la ausencia de oferta pública de bienes y servicios de la economía del cuidado, son asumidas por las mujeres a muy altos costos” señala la economista Moreno.