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Riña a cuchillo
Foto archivo

En las últimas horas, la sala de casación penal de la Corte Suprema de Justicia decidió rebajarle la condena a Jeison Javier Fonseca Borda por un crimen que cometió en un conjunto residencial de Mazurén (Bogotá) en febrero de 2011, cuando apuñaló a un menor de edad en medio de una discusión.

Inicialmente, en 2017, el Tribunal Superior de Bogotá había condenado por homicidio agravado a Fonseca Borda a 17 años de prisión. Sin embargo, su defensa solicitó una revisión de la condena, y esta fue reducida a 11 años, seis meses y 18 días. Además, se cambió el tipo penal por homicidio simple después de que Fonseca Borda se allanó a los cargos desde la audiencia preparatoria.

Los detalles del crimen

El hecho sucedió el 13 de febrero de 2011, a las dos de la mañana, aproximadamente, en el apartamento donde vivía Jeison Javier Fonseca Borda: 203 del interior 1 del conjunto residencial Mazurén 13.

Mientras él estaba durmiendo, Daniela Arias, Camila Andrea Villota Medina, Juan Sebastián Navas Rodríguez y Diego Alberto Rojas Rodríguez departían sin problemas.

Arias y Villota Medina salieron al balcón y notaron que dos pisos más arriba, en el 403, había algunos jóvenes reunidos también en el balcón. Ellas les hicieron señas para pedirles cigarrillos.

Mileidy Guevara Güiza, Óscar Palencia, Andrés Felipe Muñoz Bernal y un menor de edad identificado con las iniciales MGAV (que estaban en el 403) bajaron, tocaron la puerta, les entregaron los cigarrillos a Daniela y Camila y les ofrecieron alcohol. Rojas Rodríguez salió a la puerta y rechazó el trago que le estaba invitando Palencia.

MAGV, de 16 años, intervino y se burló de Rojas Rodríguez por usar lentes oscuros. Este último se enojó y le dijo que no fuera sapo, que respetara. El adolescente reaccionó pegándole un puñetazo en el ojo. Enseguida, Daniela cerró la puerta. Sin embargo, eso no puso fin a la pelea.

Ambos grupos salieron a sus respectivos balcones y empezaron a intercambiar escupitajos y lanzarse colillas de cigarrillo, empaques de aguardiente, se relata en la sentencia. Fonseca Borda se despertó por culpa del ruido y preguntó qué estaba pasando. Le contaron. Él regresó a su habitación y salió al poco tiempo con rumbo al 403. Les dijo a sus amigos que tendría que solucionar el problema.

Golpeó con fuerza la puerta del otro apartamento. MAGV y Muñoz Bernal habían acordado no abrirla. Sin embargo, Cristhian Daniel Berrío Hernández, que estaba durmiendo y no sabía lo que estaba pasando, se levantó y abrió. Fonseca Borda aprovechó para tratar de entrar a la fuerza. Berrío Hernández le pidió que se fuera, indicándole que no quería problemas, y junto a los otros dos intentó evitar que Fonseca Borda entrara.

Pero Fonseca Borda logró hacerse un espacio, se llevó la mano hacia atrás, amagó un golpe hacia Berrío Hernández y lo empujó. Justo ahí quedó frente a MAGV: sacó un cuchillo, se lo clavó al adolescente el tórax y huyó corriendo por las escaleras. Ya en su apartamento les dijo a sus amigos que se fueran, que "había chuzado a alguien".

Mientras tanto, en el 403, los amigos de MAGV hacían lo posible para ayudarlo y luego lo llevaron al parqueadero para esperar que llegara la ambulancia. El vehículo llegó cuando todo ya era demasiado tarde: el adolescente había fallecido.

Los vigilantes del conjunto residencial no dejaron que los jóvenes del 203 se fueran y llamaron a la Policía. Cuando llegaron los uniformados, subieron al apartamento de Fonseca Borda y lo capturaron. Él entregó el arma del asesinato.

Fuente

Alerta Bogotá

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