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Foto tomada de bogota.gov.co



La posibilidad de urbanizar la reserva Thomas Van Der Hammen en el norte de Bogotá, tal como lo propuso el alcalde Enrique Peñalosa, sigue generando debate entre quienes defienden el medio ambiente y los que resaltan la importancia del desarrollo para la ciudad.

La discusión se centra en si urbanizar estos terrenos causaría o no un daño ambiental irreparable en la ciudad. En este sentido, el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, aseguró que es necesario generar un debate amplío sobre el tema teniendo en cuenta los argumentos ambientales y los urbanísticos.

"Por eso es bueno que se haga un análisis de si en la reserva hay cultivos, hay cementerios; dentro de la reserva hay temas de flores y si existen otros usos diferentes a los ambientales, que no le están aportando a la ciudad. Sin lugar a dudas dentro de la reserva también existen otros elementos que se tienen que cuidar", aseguró el ministro de Vivienda.

Para Henao, "se debe repensar cuál es el verdadero papel de la reserva, que es lo que tenemos que proteger (…) cuáles son los valores ambientales necesarios para ver si se puede o no se puede construir en alguna parte de la misma", agregó.

Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt, coincidió con el ministro de Vivienda en que el debate sobre la construcción en la reserva Van Der Hammen se debe ampliar para buscar una propuesta integral que no perjudique al medio ambiente pero que tampoco impida el desarrollo de la ciudad.

"Lo que no se debe hacer es polarizar el tema como lo han hecho la pasada y la actual administración, hay que hacer una propuesta sostenible de ciudad. Es necesario poner sobre la mesa el debate sobre la infraestructura de Bogotá; la reserva es importante para preservar la biodiversidad de la ciudad, pero se puede equilibrar", precisó.



El Instituto Humboldt y el Ministerio de Vivienda concluyeron que hacer un estudio serio y profundo ayudaría a dar luces sobre lo que le conviene a la ciudad.

"Hay que hacer una propuesta de ciudad verde, que tenga el componente de espacios verdes y complementarlos con lo urbano", puntualizó Baptiste.

Sin embargo, otras voces aseguran que urbanizar estos terrenos afectaría considerable el medio ambiente.

María Mercedes Maldonado, secretaria de Hábitat en la administración de Gustavo Petro, afirmó que "la reserva asegura la conectividad entre los cerros y el río Bogotá" por lo que garantizar la protección del 15 por ciento de la misma es "insuficiente para garantizar la protección de los acuíferos".

Maldonado aclaró que la reserva requiere un ancho mínimo de 800 metros para "que se pueda restablecer la conexión entre relictos de bosque nativo y la protección de un sistema de aguas subterráneas muy importante que hay en esa zona".

Así mismo, Maldonado reiteró que "en la zona norte de la ciudad hay 1.600 hectáreas urbanizables que se pueden desarrollar en alta densidad y que llenarían en buena parte las necesidades de vivienda de la ciudad".

Una propiedad privada

El director de la CAR Cundinamarca, Néstor Franco, explicó que la Thomas Van Der Hammen está amparada bajo una declaratoria de "reserva" y es propiedad privada por lo que antes de planear algún tipo de urbanización habría que comprar el terreno.

"Esas 1.395 hectáreas están bajo la declaratoria de reserva, detectada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca y por unos reglamentos de uso de la norma, pero también hay que señalar de manera muy precisa que esas 1.395 hectáreas son de propiedad privada", indicó.

En este sentido, el director de la CAR afirmó que mediante documento oficial de la entidad, se han restringido los usos del suelo de dicha reserva: "cualquier otro proyecto, tiene que mediar la adquisición predial de la zona".

Administración Peñalosa protegería entre el 10 y el 15 por ciento de la Reserva Van Der Hammen

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, aseguró que la decisión de urbanizar la reserva Thomas van der Hammen se basa en los estudios técnicos de la CAR que dicen que sólo 7,8 por ciento de la reserva está arborizado. Indicó que entre un 10 a un 15 por ciento de las 1.400 hectáreas sería el espacio a proteger, bajo un aval de las autoridades ambientales.

"Es una reserva forestal que no tiene árboles, realmente lo que se busca construir es un bosque artificial donde hoy hay potreros, barrios, colegios, vías. De manera que ese 7,8 por ciento por supuesto se protege, se reserva, se mantiene y eventualmente lo que decidan más autoridades ambientales porque nosotros queremos crear otros corredores que tienen más espacios verdes y una mejor conectividad entre los cerros y el Río Bogotá", indicó el alcalde.

Según Peñalosa, comprar los terrenos para completar la reserva, según la concebió el ambientalista Thomas Van Der Hammen, costaría 2.5 billones de pesos en terrenos, sin contar con la arborización, y dijo que esos dineros podrían usarse para la construcción de 125 colegios.

El mandatario explicó que Ciudad Paz, que incluye Ciudad Norte que se realizaría en predios de la reserva, es un proyecto a 30 años, pero que permitiría construir unas 300 mil viviendas en los 4 años de su gobierno. Ciudad paz, en su parte norte, pretende urbanizar 5 mil hectáreas para 1.6 millones de habitantes.