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Tras el atentado con un carro bomba, murieron 22 cadetes y otras 80 personas resultaron heridas.

Velatón en la Escuela General Santander
Después del acto terrorista se ordenó a las fuerzas militares acuartelamiento de primer grado.
Colprensa

El 17 de enero de 2019 un grupo de 22 familias vivieron el drama de no saber nada de sus seres queridos quienes se encontraban al interior de la escuela de cadetes General Santander de Bogotá, tras la activación de un carro bomba al interior de ese centro de estudios de la Policía y que dejó 22 muertos y más de 80 heridos.

Anguie Carvajal, es hermana de uno de los cadetes muertos tras el atentado terrorista. Su hermano se encontraba a pocos metros del vehículo cargado con más de 80 kilogramos de explosivos y que era conducido por José Aldemar Rojas. 

“Ha sido muy doloroso. Hemos tenido días duros donde la ausencia de nuestro hermano es muy dolorosa para nuestra familia, no solo hemos tenido que luchar por la ausencia de él, sino la de todos los chicos que tuvieron que vivir ese momento (...) Hace un año estábamos en la casa y mis papás en la finca y cuando escuchamos la noticia estábamos muy desesperados porque no sabíamos nada, en horas de la tarde nos pudimos enterar que iba para el Hospital el Tunal”, relató la mujer.

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Anguie asegura que luego de conocer la noticia del atentado tomaron rumbo con su familia hacia Bogotá, con la esperanza de que su hermano pudiera sobrevivir al impacto de la explosión. Sin embargo, Andrés falleció debido a las graves heridas que sufrió tras la explosión.

A pesar de la muerte de su familiar, la joven le envió un mensaje al Gobierno y al ELN para que se sienten a dialogar.

“Que paren ya, que se logre hacer algo, que se vea reflejado porque no solo ellos han pagado por algo en lo que no tienen nada que ver, más adelante seguirán pagando tristemente muchas personas por una guerra que tiene arreglo. Se puede hablar, se puede negociar, esta situación no puede continuar de esta manera”, indicó.

Anguie dice que todavía recuerda las últimas conversaciones con su hermano. “Hasta el último momento que pudimos hablar con él, fue algo normal y muy cotidiano. Me dijo que ya iba ingresar a la escuela, hablamos que necesitaba comprar unas botas, algo como muy del día a día, pero jamás pensamos que esto nos iba a golpear de un momento a otro”, destacó.

De otro lado, Claudia Pelaez es la madre del subteniente Diego Pelaez, quien también falleció como consecuencia del atentado.“Fue demasiado doloroso, fue demasiado difícil, no es fácil porque es como si te hubieran arrancado medía vida, medio corazón, media alma, quedas totalmente destrozado”, precisó.

Claudia recordó el sueño de convertirse en general de la Policía, del que le hablaba su hijo cada vez que hablaban o se veían. “Su sueño era ser general de la República, un sueño que yo se que iba a cumplir porque tení8a todas las capacidades para hacerlo. Sigo destrozada pero tenemos que seguir en honor a ellos, a esos angelitos que se nos fueron para el cielo”, sentenció.

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El atentado que se registró sobre las 9:30 de la mañana del 17 de enero de 2019, también dejó más de 80 heridos, uno de ellos Nixon Diván Pineda. Su mamá recordó cómo ha sido la recuperación de su hijo este año. “Muy difícil ha sido. Se han hecho muchos procedimientos quirúrgicos, muchos controles médicos y con el poder de Dios y la Virgen espero se vaya recuperando", dijo.

La mujer habló de los momentos de angustia que vivió su hijo y lo que le contó tras la detonación del vehículo. “Dice que abrió los ojos y que estaba aferrado a su fusil. Me dijo que veía todo negro y que cuando pudo ver bien, vio a uno de sus compañeros vuelto nada y pidiendo auxilio, pero que estaba tan herido que no pudo ayudarlo”, señaló.

Por otra parte, Karol Ruíz también narró que su hermano (cadete) se salvó de milagro de haber muerto en el atentado,  ya que se encontraba en los baños de la escuela y el carro explotó metros más adelante.

“Algo que nos dijo mi hermano es que él vio cuando explotó, que todo fue muy duro. Nos cuenta llorando y era muy difícil por el dolor que sentía luego de la explosión (...) Para nosotros fue muy difícil  porque estábamos en la casa y no sabíamos nada. Decidimos tomar nuestras cosas e ir hasta la escuela, pero no nos dejaban pasar porque en ese momento decían que había otra bomba y que podía explotar”, señaló.

Cabe mencionar que a finales del año pasado se aprobó una ley que permite garantías pensionales para las familias de los cadetes fallecidos, además de la construcción de un monumento en honor a los 22 alumnos.

A pesar de que cada 17 de enero se conmemora el día nacional del cadete, los familiares de los jóvenes muertos en este atentado terrorista, dicen que sus hijos y hermanos, nunca volverán. 
 

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