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Además del hacinamiento, las malas condiciones sanitarias generan preocupación en las autoridades.

URI de Kennedy
URI de Kennedy
Inaldo Pérez / Sistema Integrado Digital

Las Unidades de Reacción Inmediata (URI) de Bogotá, donde son llevados en primera instancia los delincuentes antes de ser enviados a la cárcel, se encuentran en un lamentable estado de hacinamiento y malas condiciones sanitarias.

Actualmente en las URI viven prosioneros ya condenados con orden para ser trasladados a prisión, pero que debido a la sobrepoblación de las cárceles no han podido ser movilizados. 

Por ejemplo, nada más en la URI de la localidad de Puente Aranda viven 193 prisioneros, de los cuales 177 ya deberían estar en la cárcel. La situación se repite en las otras unidades.

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Así las cosas, la URI de Usaquén tiene 59 personas, de las cuales 16 ya debieron ser trasladados a prisión. En este lugar, los detenidos fueron ubicados en una sala que en otro tiempo servía de oficina y que ahora funciona como celda, dado que no hay más lugar dónde ubicarlos.

A esto se suman que duermen en el piso, solo hay un baño (que debe ser compartido con denunciantes y funcionarios) y hay casos de personas enfermas sin atención médica.

"Somos abogados defensores, abogados públicos, fiscales, policías, denunciantes y funcionarios los que cada día debemos enfrentarnos a este panorama. Técnicamente todos tienen contacto con todos, no hay un espacio para cada uno", manifestó Edilberto Porras, quien es un abogado que cada día se desempeña tanto en Usaquén como en Puente Aranda.

Además, los detenidos se quejan por no tener alimentación, así como largos tiempos de espera para que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) tome la decisión de trasladarlos a la cárcel, que en ocasiones puede tardar hasta año y medio.

Pero este no es el caso más crítico. Por ejemplo, en Kennedy están detenidas 115 personas en instalaciones con una capacidad para 70. Los detenidos no cuentan con camas o colchonetas para pasar la noche. En Ciudad Bolívar la situación no es mejor. Son 57 personas las que ya tienen orden para ser llevados a prisión, pero continúan viviendo en este centro de detención en condiciones similares.

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Este panorama ha sido el detonante de diferentes problemas en la ciudad, empezando por los recientes intentos de amotinamiento que se registraron en las URI de Puente Aranda y Kennedy, hechos en los que tanto prisioneros como uniformados resultaron heridos.

"Debido a que son tantos los prisioneros, y a menudo estos no están en celdas, resulta casi imposible para las autoridades tener control completo de cada uno de los retenidos, lo que favorece la aparición de este tipo de acciones, mencionó Porras.

A esto se suma que en muchas oportunidades los delincuentes son liberados sin siquiera ser judicializados, ya que al llegar a la URI un fiscal toma la decisión de imputar cargos o no de acuerdo a la gravedad de los hechos. Esto se hace con el fin de no continuar con la sobrepoblación de estos centros, lo que deriva en que los involucrados en diferentes delitos salgan a las calles a continuar con su accionar.

Fuente

Sistema Integrado Digital

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