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El papa Francisco se subió  a un rickshaw, uno de los populares triciclos de tres ruedas que sirven de taxi habitual en Bangladesh, para recorrer los cerca de 100 metros que separaban el arzobispado del palco donde celebrará un acto interreligioso, durante su segundo día de visita a este país. Al igual que hizo Juan Pablo II en 1986, Francisco también fue transportado en un rickshaw, de color rojo y con las características decoraciones doradas, y llevado a mano por el conductor y no pedaleando. Con rostro divertido, el pontífice argentino se subió al vehículo y entró en la enorme carpa colocada en el jardín del arzobispado, donde fue saludando a las miles de personas que le esperaban. El resto de la delegación pontificia y los obispos siguieron a pie al rickshaw del papa.

Por EFE