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26 mil hectáreas en el Chocó fueron declaradas área de protección de la tortuga marina

En esta nueva reserva natural serán protegidas las tortugas Carey y Caná

A las cálidas playas Playón y Playona en Acandí cada febrero llegan cientos de tortugas Carey y Caná para desovar. Son 10 meses en los que estos lugares, ubicados en el Golfo del Darién, son el hogar de estos reptiles en vía de extinción.

Pero la playa no siempre fue segura, por eso las comunidades negras de la zona, de la mano del Ministerio del medio ambiente y Parques Nacionales Naturales de Colombia, las declararon como zona protegida para la tortuga marina más grande del mundo.

Efraín Ballesteros, representante del Consejo Mayor de Comunidades Negras – Cocomaseco y habitante de Acandí, dijo que son más de 26 mil hectáreas de playa y mar protegidas.

La tortuga Caná, considerada la más grande del mundo, es un símbolo de la región, por lo que los pobladores la han convertido en patrimonio cultural, turístico y ecológico.

Por esta razón Efraín precisó que se hizo un trabajo de sensibilización con pescadores y habitantes que duró cerca de 9 años, para conservar lo que hoy se denomina Santuario de Fauna

Con la declaratoria de reserva natural los habitantes de Acandí esperan que se cumplan en la región compromisos del gobierno nacional como mejorar el fluido eléctrico, el aeropuerto, los servicios públicos y la inversión social, para brindar a los turistas y científicos, que llegarían a la región para estudiar la tortuga, mejores condiciones durante su visita.

Seis serpientes verrugosas nacieron en el serpentario de la Universidad de Antioquia

Los ejemplares nacieron en cautiverio, lo que constituye un logro del grupo de ofidismo y escorpionismo de la Universidad de Antioquia, pues es un trabajo difícil poder recrear el hábitat natural de la especie.

El director del Serpentario, Sebastián Estrada, indicó que este tipo de serpiente se encuentra en vía de extinción y que es una de las más venenosas del mundo.

La serpiente verrugosa, puede alcanzar en su edad adulta una longitud de cuatro metros, habita normalmente en regiones de bosque húmedo tropical y es de las pocas víboras ovovivíparas del mundo es decir, que se reproduce a través de huevos.

Estrada agregó además que la reproducción que se logró, permitirá estudiar el veneno de los animales para poder desarrollar investigaciones aplicadas a la producción de medicamentos y antivenenos.

En la adecuación del serpentario, se invirtieron cerca de 20 millones de pesos y se espera poder recrear el hábitat de otro tipo de víboras como por ejemplo las cascabel y las coral.