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Iregui aseguró que sí es cierto que el Quimbo, al igual que la construcción de otros embalses y represas, trae consigo impactos de índole social y ambiental, que Emgesa, la empresa constructora y operadora para este caso está en la obligación de resarcir.

"Obviamente como cualquier actividad o proyecto que se desarrolle tiene todo tipo de impactos entre esos los ambientales, eso es inevitable. Desplazamiento de comunidades que viven en el sitio donde va a ser inundado, seguramente desplazamiento de fauna, por eso dentro de las obligaciones que se imponen para el llenado de lo que se llama "el vaso", que es el área inundable, tienen que talar y limpiar todas esas especies y propender para que las especies vivan o sean trasladadas de alguna forma", dijo Iregui.

El director de la ANLA agregó que "esto genera impactos y es un proceso largo, el que diga que eso es un paraíso, dice mentiras, esas situaciones generan inconformismo pero también trae beneficios".

Respecto al tema de fauna, el funcionario aseguró que hay una afectación ambiental, que morirán animales, pero que no se extinguirán especies.

"Inicialmente va a tener un impacto, yo no lo puedo negar, van a morir animales, no va a ser la gran mortandad, pero eso vuelve a su cauce normal y una de las obligaciones de Emgesa es manejar eso científicamente", explicó Iregui.

El Quimbo es un embalse licenciado en 2009 para generar 400 megavatios de energía.

Desplazamiento de comunidades, así como de fauna y flora que habitan en el lugar que va a ser inundado, afectación en la calidad del agua, hacen parte de las afectaciones de la construcción y operación de esta represa, aspectos que, según lo especificó Iregui, seguirán en la mira de la ANLA con el fin de garantizar el mínimo impacto y el cumplimiento de lo pactado por Emgesa.