La Organización Indígena de Antioquia denunció que 400 familias de la etnia Senú están en riesgo inminente de desplazamiento forzado, por lo que en las próximas horas podrían abandonar sus resguardos en la comunidad El Pando de Caucasia. La alerta se emitió por los fuertes combates que los grupos armados sostienen hace 20 días en el Bajo Cauca y que en las últimas horas se registraron en pleno casco urbano del municipio.

Richard Sierra, consejero de relaciones políticas de la Organización Indígena de Antioquia, advirtió que los hombres armados dejaron en medio del fuego cruzado a la población civil, pese a que en ese momento algunos niños estaban saliendo del colegio. El líder denunció que la Defensoría del Pueblo todavía no hace presencia en la zona.

Previo y después de los combates, un grupo de hombres encapuchados habría transito por la población, advirtiendo sobre un supuesto cobro de vacunas que harán  por cada cabeza de ganado o hectárea de cultivo que posean los habitantes. El líder indígena Richard Sierra afirmó que el posible cobro de extorsiones aumentó el temor en los resguardos.

"En esos enfrentamientos lanzaron advertencias a viva voz, diciendo que van a cobrar vacunas por el ganado o animales que tengan en las fincas, que ya hay un grupo que va a hacer el control y el cobro. Esto es muy triste porque las comunidades indígenas de esa zona viven de lo poco que producen".

El posible desplazamiento masivo del pueblo Senú que habita en Caucasia se sumaría a la crisis humanitaria que afrontan Cáceres y Tarazá, donde hay 580 personas desplazadas. Según el Ejército, el ELN y el Clan del Golfo están enfrentados en la región para dominar los cultivos ilícitos y las rutas del narcotráfico. La reacción militar dejó una presunta guerrilla muerta en los últimos días.