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En un hecho insólito, una mujer se presentó en la Inspección de Policía del municipio de San Jerónimo para denunciar a un familiar, quien al parecer, está abusando sexualmente de las gallinas para luego degollarlas, lo que genera pérdidas para la economía casera. “Por celos, el gallo ya no busca a los animales que sobreviven”, manifestó la mujer ante la autoridad competente.

Por el grado de consanguinidad entre la afectada y el presunto agresor de las aves de corral, la señora no está obligada a declarar en su contra, pero si puede iniciar de oficio una investigación por maltrato animal, explicó el  Inspector de Policía de San Jerónimo, Sergio Alejandro López.

Aunque la denuncia no se ha formalizado porque a la mujer le preocupa la salud mental de su pariente, el inspector de Policía, dijo que se mantiene la alerta para evitar que este hombre cometa abusos sexuales con niños o personas con incapacidad para resistir.

Según la legislación colombiana, la persona que maltrate a los animales hasta causarle la muerte y además cometa abuso sexual y actos de crueldad con estos seres sintientes, podría enfrentar una pena de hasta 54 meses de prisión y multa de 42 millones de pesos.