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Arterias como la aorta se congelan por años en este lugar, salvando a pacientes con enfermedades vasculares.

Banco de Tejidos de la Universidad de Antioquia.
Banco de Tejidos de la Universidad de Antioquia.
Cortesía Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia

El cartagenero Alonso Quintero sufrió una aneurisma que deformó su aorta abdominal y tuvieron que implantarle una vena artificial. Siete años después, la prótesis se infectó.

"A mí me comenzó una fiebre, esperaba prácticamente la muerte. Yo creía que era muy, muy difícil, que me pudiera salvar", dijo.

Esta persona fue remitida a Medellín donde, a través del Banco de Tejidos de la Universidad de Antioquia, le reemplazaron la vena artificial por la aorta de una persona fallecida.

"Eso a mí me llenó de fortaleza. Les dije que sí, que sí me sometía a la cirugía, que yo confiaba mucho en Dios y en la virgen de Torcoroma".

Como Alonso, 43 pacientes con enfermedades en los vasos sanguíneos han salvado su vida gracias a este banco, único en el país. Las venas, por ser de humanos, tienen menos probabilidades de infección.

El investigador de la Facultad de Medicina, Sergio Estrada Mira, indicó que "rescatamos los vasos, la aorta, por ejemplo, y las arterias de personas que fallecen. En el banco las procesamos, las almacenamos en unos medios especiales hasta que resulte el receptor y necesite el tejido".

El Banco ha rescatado 130 arterias y actualmente tiene 14 aptas para ser implantadas. Hay tejidos congelados desde hace cuatro años, a menos 150 grados, según indicó el científico.

"Luego lo llevamos al laboratorio, hacemos la parte de procesamiento que es limpiar las arterias, cerrar los vasos pequeños y lo sometemos a un proceso de criopreservación, es decir, congelación", aclaró.

Después de quince días en cuidados intensivos, Alonso (de 51 años) se recupera en su natal Cartagena.

"No tengo palabras para agradecerles a ellos, llevo una recuperación excelente, hicieron lo posible e imposible por salvar mi vida y lo lograron".

Cada año hay un promedio de cinco donantes aptos, es decir entre los 16 y 45 años, los cuales han sufrido muerte cerebral y su fallecimiento no estuvo asociado a cáncer o infecciones.

Los pacientes como Alonso tienen 40 por ciento de probabilidades de sobrevivir. Pero con el trasplante, la esperanza es del 80.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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