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El Festival de Cine de Jardín fue un espacio de paz y reconciliación

Jardín, suroeste de Antioquia / RCN Radio Medellín



El municipio de Jardín, en el suroeste de Antioquia, recibió el Festival de Cine de la Corporación Antioquia Audiovisual. Durante el fin de semana, propios de la región y visitantes de otras partes de Colombia disfrutaron la proyección de películas y documentales sobre conflictos representativos del mundo, como por ejemplo, la dictadura en Chile, o las guerras de Irlanda y Colombia.


Víctor Gaviria, director del festival, reconoció que la muestra central y el tema de este certamen no evocó la guerra sino los acuerdos de paz, los periodos de transición hacia el fin del conflicto y también el después de la violencia.


"No queríamos insistir en el conflicto, que hay tanto, sino en el posconflicto que no conocemos, la idea nuestra fue que la gente pensara qué pasará en nuestra cabeza, en la actitud social, con el país, ahora que ocurrirá algo tan importante como lo es dejar en paz a las comunidades, a los campesinos", agregó Gaviria.


El cineasta Luis Alberto Restrepo, quien dirigió  La Pasión de Gabriel, expresó que es necesario contar el conflicto, y el cine es una forma de generar memoria para que la sociedad se mire a sí mismo: "Es una necesidad que le brota a todo el mundo, el conflicto que vive Colombia, que es una guerra irregular durante 50 0 60 años, nos ha tocado a todos nosotros así nos neguemos a creerlo, pero existe la necesidad de exorcizar esas experiencias, porque si no se cuentan las historias del conflicto, pues nunca lo superaremos".


El chileno Miguel Littín, quien vivió la dictadura y el exilio en tiempos de Pinochet, aseguró los seres humanos no pueden estar separados de la realidad del conflicto, tras reconocer que esa es la razón por la cual el arte interprete la violencia: para que en cierta manera sanen heridas y se superen las adversidades.



Littín aseguró que "Los seres humanos viven, sufre, amana, y un cineasta es un testigo, es un instrumento que transmite, que toma la realidad y la elabora, eso se llama interpretación. Por lo tanto, ¿de qué se puede hablar, sino de lo que uno vive, siente o sueña? Nosotros podemos superar las realidades que nosotros vivimos, si las asumimos y las reinterpretamos".



Reflexiones sobre la paz a partir del cine



A los eventos académicos del festival fue invitada la exmilitante y cofundadora del M-19, Vera Grabe, quien tuvo un diálogo con el público sobre las implicaciones sociales de la guerra Colombiana, y sobre cómo desaprender la violencia a partir de la paz.


La antropóloga reconoció que la necesidad de cambiar el lenguaje, el estereotipo o el prejuicio es inminente, pues aseguró que en el contexto de nuestro país las palabras hieren más que un golpe: "En contexto donde hay violencia intrafamiliar también puede haber paz, entonces tenemos que fortalecer las prácticas cotidianas, darle a la gente herramientas de transformación del conflicto, pero que hagan conciencia de que la violencia cultural se puede desarticular. El problema no es el golpe, sino lo que hay detrás de él, lo que le permite a la persona para actuar de cierta manera".


Frente a la pedagogía de la paz, Vera Grabe, dimensionó que en la cultura colombiana existen múltiples violencias, por ello el Gobierno Nacional no solo debe contarle al país los acuerdos que se suscriben en la Habana con las Farc, sino también que el ciudadanos aprenda sobre la convivencia, los derechos humanos y valores para cambiar prácticas cotidianas que generan odio en los territorios.



Las víctimas a través de las películas


El sacerdote jesuita, Francisco de Roux, invitó a los colombianos para rescatar la confianza colectiva tras afirmar que las víctimas del conflicto armado están comprometidas para que la paz sea un hecho, esto lo dijo después de que se proyectó la cinta "Mateo" de la directora María Gamboa, la cual asesoró por tratarse de un producto audiovisual sobre las víctimas del Magdalena Medio del país.


La seguridad no la dan las armas del ejército, de la guerrilla o los grupos armados, así lo afirmó el sacerdote jesuita y director del Centro de Fe y culturas, quien aseguró que la confianza colectiva y el volver a creer en los demás es un paso importante para alcanzar la paz.


"Por supuesto que el sufrimiento que produjo la guerrilla con 372 masacres, sin embargo tenemos que tener confianza entre todos, porque es posible superar esta realidad. Yo tengo una confianza muy grande, porque acompañé a las víctimas a La Habana, de que las cosas van a cambiar en el país, porque los victimarios que nos agredieron de una forma tan dura han comprendido el nivel de barbarie a la que fuimos sometidos".



El padre Francisco, con pleno conocimiento de causa, afirmó que quienes resultaron más afectados por la violencia, hoy están comprometidos para velar por la reparación, el cese del fuego, la entrega de armas y las garantías de la no repetición.