Cerca de 2 mil familias en Bello Oriente, Manrique, Nororiente de Medellín, dicen no encontrar una explicación a la falta de agua potable en su comunidad, a pesar de que por el barrio pasa un tubo principal de agua de EPM, ellos se abastecen sólo de las sobras de ese tubo y del agua lluvia.

Jairo Sánchez, líder del sector Bello- Oriente, aseguran que la poca agua que les llega es gracias a la construcción, hecha por ellos mismos de manera artesanal, de unos estanques que representan también riesgos de deslizamientos por la filtración de aguas en el territorio.

“Nos toca utilizar el agua sí venga contaminada y otras veces nos apoyamos en el agua lluvia, el líquido llega esporádicamente, sobretodo en las noches porque en el día casi no llega” dijo Jairo Sánchez.

Mercy Rios, estudiante de trabajo social de la Universidad de Antioquia, asegura que un estudio realizado hace tres meses por el Alma Mater, se confirma el nivel de contaminación en las aguas que consumen los habitantes del sector. En el examen que se hizo sobre cada 100 mililitros de agua se encuentran mil 400 bacterias, entre ellas Escherichia coli y Coliformes”  aseguró Mercy Rios.

Johanna Estupiñan, Subsecretaria de Servicios Públicos Domiciliarios de la Alcaldía de Medellín, aseguró que llevar el agua potable a la zona ha sido difícil porque la mayoría de predios son ilegales, sin embargo señaló que en otros barrios se empezó un proyecto que de manera provisional lleva el servicio hasta que las propiedades sean legalizadas.

Con el programa Unidos por el Agua, que instala de manera gradual los servicios de acueducto y alcantarillado en zonas de invasión, mediante tuberías provisionales, la alcaldía de Medellín busca garantizar el derecho al agua potable que en la actualidad no disfrutan otras 40 mil familias de la ciudad.