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Puerto Berrío, Antioquia
Puerto Berrío, Antioquia
Foto: Archivo/Cortesía

Si el Río Magdalena se pudiera expresar, hablaría de la historia de los barcos, el transporte de carga por él, pero también de la violencia y la manera como en este afluente descargaban cadáveres como si fuera una fosa común y la manera práctica para desaparecer cuerpos sin vida que dejaban los enfrentamientos de la guerrilla, los paramilitares y la delincuencia en esta región antioqueña. 

Una historia que recuerda don Jorge Londoño, un hombre mayor, que bajo un enorme árbol del parque principal de esta localidad, dice: “El río tiene buena riqueza, aunque ya el pescado no tiene tanta abundancia como antes”.

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Doña María Elena, una mujer que vive a dos cuadras del Río Magdalena, vende empanadas, papas rellenas, arepas y todo tipo de frituras, también siente nostalgia al recordar lo que hace varias décadas pasaba en este afluente: “Era hermoso, divino, antes venían los barcos. Ya no se puede por el puente”. Se refiere al puente que une a los departamentos de Antioquia y Santander pero que separa esa historia vivida de grandes embarcaciones a pequeñas lanchas que hoy se movilizan por él. 

El Río Magdalena pasó de ser sinónimo de progreso en los años sesenta y setenta, a ser una fosa común por culpa de la guerra, de la violencia que ha vivido nuestro país, y que se recrudeció a partir de los años noventa según lo explica Claudia Patricia Agudelo: “El río fue considerado como la fosa común más grande del Magdalena Medio y cuando hacíamos reuniones con los grupos de víctimas, todos ellos hablaban de él con algún resentimiento”.

Y muchos pescadores, por varios años, hallaban estos cadáveres de manera frecuente: “En la época del conflicto era muy fácil deshacerse de los cuerpos tirándolos al río y en estos municipios ribereños se rescataban esos cadáveres”.

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Don Jorge Londoño, dice que para muchos, que eran lejanos a estas tierras, esta realidad parecía ser un mito, para quienes vivían aquí, una dolorosa realidad: “esa época fue verdadera, esto era un caos, la guerrilla se posesionó del todo y venían al pueblo a cualquier hora de cualquier día”, luego vino la disputa de grupos paramilitares y otras estructuras armadas. 

El Río Magdalena, ha inspirado novelas, canciones, ha generado investigaciones, ha movilizado carga, ha permitido que muchos habitantes de sus municipios ribereños puedan aprovechar su riqueza, también ha sido referente de la silenciosa muerte que ha navegado por estas aguas como si fueran tumbas de desaparecidos, que luego de ser rescatados permanecen en el cementerio como NN, como radiografía de la violencia que ha vivido nuestro país. 
 

Fuente

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