Con pancartas que decían “Mineros ancestrales Sí, Criminales No” y “No al Decreto 1421 de 2016” y vistiendo camisas blancas, decenas de segovianos y remedianos se concentraron a las afueras del Idea, donde los representantes mineros sostenían las negociaciones con los funcionarios de los gobiernos Nacional, Departamental, municipal y de la Gran Colombia Gold.

Gloria Albornoz viajó desde Segovia, a unas seis horas de la capital antioqueña, para apoyar junto a sus paisanos las negociaciones, ya que su esposo trabaja hace 40 años en El Cogote, una de las minas informales que la Gran Colombia Gold pretende cerrar y retomar.

"Vine a apoyar a mis compañeros, a mi esposo porque estamos luchando para que nos dejen trabajar, para sacar nuestros hijos adelante y por el derecho al trabajo", afirmó Gloria.

Aunque Jorge Chaverra se jubiló hace 11 años cuando aún operaba en esa zona del Nordeste la Frontino Gold Mines, que vendió en 2007 todos sus títulos a la canadiense Zandor Capital, propietaria de Gran Colombia Goldeste segoviano residente en Medellín llegó al plantón porque su familia y amigos viven de esa minería que considera ancestral, y no ilegal como lo ha señalado la multinacional.

"Uno está cansado de tanta zozobra y ellos no están haciendo ninguna inversión en el pueblo. Además todo lo que uno produce quieren que lo manden para la empresa y el pequeño minero no está de acuerdo con eso".

En Segovia y Remedios se cumplen nueve días del paro minero, que tiene el 75 por ciento del comercio cerrado, los colegios suspendidos y pérdidas diarias cercanas a los 6 mil millones.