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Víctimas del avión en Medellín
Twitter Alcalde El Carmen de Viboral

Ómar Alzate recuerda a su primo Nicolás Jiménez como si hubiese sido su hermano. Es reiterativo en describirlo como un hombre sencillo, trabajador, muy humilde y de campo, pues nació y creció en la vereda La Sonadora parte alta, en El Carmen de Viboral. 

“Siempre quiso ser piloto. El sueño de él era ser piloto”, dice de manera contundente, lo que parece paradójico ahora, cuando fue precisamente en un avión que perdió la vida este lunes, yendo desde Medellín hacia Pizarro, Chocó, con siete personas más que también fallecieron.  

Para Alzate, desde muy joven se notó que Jiménez tenía una visión amplia, no quería dedicarse a la agricultura, pero comenzó abriéndose camino de manera inusual. Ingresó al seminario en Medellín, pues uno de sus hermanos era sacerdote.  

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Pero fue un viaje del seminario el que le permitió llegar a la capital y darse cuenta de que eso no era lo suyo. Se quedó en Bogotá trabajando y consiguiendo los contactos que le permitirían ser piloto, una carrera muy costosa. 

"Siempre el sueño de él era ser piloto y trabajando en el hotel Radisson logró conseguir los contactos para poder patrocinarle el estudio y a través de su trabajo también duro logró ser piloto, pero desafortunadamente cuando se graduó no fue fácil conseguir empleo y más bien decidió generar su propia empresa", narró el familiar. 

Aunque logró graduarse, conseguir trabajo en su campo no era fácil, por lo que según Alzate, decidió montar su propia empresa. Y ahí fue cuando empezó Grupo San Germán, fue una época muy dura, rememora su familiar, “iniciar con los recursos, pero logró despegar”. Eso ya fue hace 10 años. 

"Se encargaba de abrir las rutas y ya conseguir pues como la gente, y todo el tema para el transporte de carga, mercancías y pasajeros", dijo Alzate. 

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Nicolás Jiménez encontró la muerte haciendo un viaje habitual, porque cada semana visitaba los aeropuertos base, donde llegaban los vuelos que él tenía contratados, iba a Bahía Solano, Capurganá y hasta Urrao, para ver cómo estaba la operación, verificaba que todo estuviera funcionando correctamente y hablaba con los alcaldes de la zona.  

Su consciencia ambiental también hizo que emprendiera proyectos de reciclaje en Bahía Solano, territorio chocoano en el que se hace necesario tener una buena disposición de residuos, al ser tan turístico.  

Con su partida dos niños se quedaron sin su padre. A sus más de 40 años cumplió su sueño de pilotear aviones, pero solo de vez en cuando.  

Fuente

Sistema Integrado de Información

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