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Los sobrevivientes aseguran que todavía no han perdonado a los responsables de este ataque.

Sobrevivientes de la masacre de Segovia.
Sobrevivientes de la masacre de Segovia.
Cortesía Unidad de Víctimas

La noche del 11 de noviembre de 1988, un comando de paramilitares, al mando de Fidel Castaño Gil, ingresó en camionetas al casco urbano de Segovia y disparó indiscriminadamente a la población. Con lista en mano, buscaron a los  habitantes y los asesinaron. El saldo fue 43 muertos y 45 heridos, entre ellos, varios niños.

“El carro asesino” llegó hasta la casa de Constanza Restrepo, donde mataron a su padre Carlos Enrique, de 75 años, y a sus dos hermanos,  Carlos y Gildardo, de 33 y 36 años. La campesina se escondió en la terraza, con sus dos sobrinas menores de edad, y por eso sobrevivió.

"La cara de mi hermano me cayó encima y me tiraron una granada. Yo vi asesinar a mi papá en su cama. Es la noche más larga que yo he vivido. Yo vi al carro asesino pero no sabía que iban para mi casa. Ellos tenían en la lista a toda mi familia, que nos iban a asesinar. En mi casa no perdonamos, el dolor que yo mantengo me va a matar", señaló la mujer.

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Treinta años después, don Virgilio Gómez todavía le reza al cuadro de su hijo, Francisco, de 10 años, quien fue uno de los tantos niños que fallecieron cuando celebraban su día.

"Lo más duro fue la muerte del niño. Yo tenía dos hijitos y me quedó uno, que luego me dio mis nietos. En la sala tengo la foto de mi hijo cuando hizo la Primera Comunión y todos los días le converso: cuando me levanto y cuando me acuesto. Le digo: 'mijo, que Dios te tenga en el cielo'. Eso no tiene perdón", aseguró el padre de familia.

Con una eucaristía en Segovia, familiares de las víctimas recuerdan a sus seres queridos después de tres décadas. Aseguran que la mayoría de los responsables de la masacre nunca fueron judicializados.

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El exrepresentante a la Cámara, César Pérez García, fue condenado a 30 años de prisión,  como autor intelectual,  pero actualmente goza de detención domiciliaria por su estado de salud. El dirigente liberal ordenó la masacre porque la Unión Patriótica (UP) ganó las elecciones en Segovia y en otras poblaciones del Nordeste antioqueño. La mayoría de las víctimas eran simpatizantes del movimiento.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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