Foto: Universidad Nacional

Por Carlos Brand Esta es la historia de un árbol introducido a zonas del caribe y que en tiempos del esclavismo incluso fue considerado similar a la ambrosía. Hoy es un símbolo histórico y gastronómico de lugares como San Andrés y podría convertirse en la carta para mantener la frágil seguridad alimentaria del archipiélago. Es tan bueno que lo nombraron pan de dios y alimenta a tantos desde hace tanto tiempo que lo nombraron también árbol del pan, fue traído desde la polinesia por el capitán William Bligh y la corona británica a bordo del navío Bounty. La especialista Nashalee Livingstone rememora la historia en altamar. La historia continúa ya en las islas del atlántico hasta donde llegó para proveer de alimento fácil a los esclavos, que morían por frecuentes hambrunas, era su única comida por muchos meses, por lo que se llamó el árbol del pan, pues era su pan de cada día. Por mucho tiempo pensaron que confería fortaleza sobrehumana a los esclavos que llevaron desde África. Llegan a medir más de 20 metros de alto y su fruto es verde, redondeado y con púas, hay que pelarlo y hervirlo en agua, y su consumo se ha convertido en parte del patrimonio del archipiélago de San Andrés. Se hace en torta, en pataconas, en coladas y se incluye en el rondón, su sabor es entre yuca y papa. Nashalee, la especialista en el árbol del pan es la directora Ejecutiva de ANATO San Andrés, mostrando que el árbol del pan no solo es un patrimonio gastronómico. El profesor Petter Lowy es una de las personas que mejor conoce esta planta, es docente de la Universidad Nacional y afirma que el árbol podría convertirse en una opción para preservar la vulnerable seguridad alimentaria de los isleños. El árbol del pan de cada día en San Andrés es un símbolo para el caribe en muchos sentidos, su historia, su comida y su potencial ha echado raíces en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina