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La erradicación con glifosato fue la estrategia principal con la que empezó el Plan Colombia en 1999, política ejecutada con la ayuda del gobierno estadounidense.

Desde entonces, “durante la última década, se han asperjado con herbicidas en promedio 128 mil hectáreas anuales en distribuidas en diferentes zonas del país”, señala el informe.

Señala además que las campañas de fumigación aérea de cultivos ilícitos con herbicidas, son generalmente ejecutadas por contratistas estadounidenses que trabajan para compañías como DynCorp.

Estas compañías utilizan pequeños aviones para fumigar los cultivos de coca con sustancias como Roundup, un herbicida producido por la compañía americana Monsanto que desarrolló y patentó la molécula de glifosato en 1970 y comenzó a comercializarla en 1973. El glifosato es el principio activo de este herbicida que además contiene un surfactante, POEA, que ayuda a que al glifosato penetre la planta y la destruya”, explica la investigación.

Dice además que Colombia es el único país en el mundo que “permite” la aspersión aérea de cultivos de drogas.

Los investigadores, Adriana Camacho y Daniel Mejía de la Universidad de los Andes analizaron el efecto indirecto de esta fumigación sobre la salud de los habitantes en las zonas donde hay presencia de cultivos de coca.

Más específicamente, algunos estudios previos señalan que las actividades de fumigación deterioran la calidad de vida generando múltiples problemas dermatológicos, respiratorios, oculares, hormonales e incluso anormalidades durante la gestación y abortos. En este sentido, este documento explora las posibles consecuencias negativas sobre la salud que afectan a los individuos expuestos a la aspersión aérea”, dice la publicación.

Por último asegura que, la estrategia de erradicar cultivos ilícitos por medio del glifosato no ha sido efectiva.

A pesar de la gran cantidad de recursos y los esfuerzos que se han invertido en esta estrategia antidrogas, la gran mayoría de las evaluaciones disponibles sobre el impacto de la siembra de cultivos de coca y la producción de cocaína indican que tienen una muy baja (o nula) efectividad”.

Y añade: “Además de que posiblemente no es muy efectiva en la reducción de los cultivos de coca, la aspersión aérea puede tener efectos negativos en diferentes dimensiones, según lo han documentado varios estudios. Sobre el medio ambiente, autores en el mundo ha documentado el efecto de la aspersión en la deforestación, la contaminación de fuentes de agua y la disminución en la disponibilidad de alimentos”.

Lea aquí el estudio completo