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Los últimos meses en Medellín recuerdan la violencia bipartidista de la década de los 40 por la crueldad con la que fueron torturadas y asesinadas cientos de personas de cada bando. En una semana, en la capital de Antioquia, se han encontrado los cuerpos de siete personas con señales de tortura; en uno de los casos, la víctima fue desmembrada y sus partes distribuidas en dos costales.


Según las autoridades, un vacío de poder dentro de las estructuras criminales, luego de la captura de Juan Carlos Mesa Vallejo, alias Tom, sería la causa de buena parte de los 63 homicidios cometidos en los primeros días de 2018.  El comandante de la policía Metropolitana, General Óscar Gómez Heredia, explicó que esta modalidad es usada por los integrantes de combos para generar temor entre sus rivales.



La imagen de la Santa Muerte, un esqueleto blanco con túnicas largas que se puede adquirir en el centro de Medellín, refuerza la hipótesis relacionada con la influencia de los carteles mexicanos con algo más que la iconografía.


El alcalde Federico Gutiérrez, confirmó que existen nexos entre las estructuras criminales de la ciudad y los carteles de  Jalisco Nueva Generación,los Zetas y de Sinaloa.




El director regional de Migración Colombia Wilson Patiño, señaló que el año pasado se  prohibió el ingreso al país de  30 mexicanos por sospecha de  vínculos con estos grupos. En lo corrido de 2018, se ha restringido el ingreso de 5 de ellos por los mismos motivos.


Para los analistas del conflicto, estas relaciones no son nuevas y se remontan a los inicios del cartel de Medellín. Luis Guillermo Pardo, director del Centro de Consultoría Urbano, C3 sostuvo que  el incremento en los casos de homicidio es consecuencia del reciclaje de las estructuras criminales, que a su vez es generado por la falta de soluciones de fondo e investigaciones que vayan más allá de lo mediático.




Según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, Sisc, desde el primero de enero y hasta el 6 de febrero de este año, 63 personas perdieron la vida de manera violenta, lo que representa un incremento del 23.5% respecto al mismo periodo del 2017. Más allá de la cifra, este incremento trae consigo la pregunta que se hacen muchos ciudadanos sobre si algún día se superó la época de la violencia en Medellín.