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Con la salida de 7100 vehículos de transporte público colectivo y el funcionamiento del total de los vehículos que conforman Transmilenio y el SITP, las emisiones de dióxido de carbono se redujeron en un 45%.

Tras el primer día de paro de transportes de servicio público, Bogotá registró 0.25 toneladas menos de emisiones.

La Secretaría Distrital de Ambiente en cabeza de Susana Muhamad celebró este respiro, que, al menos por un día, se dio Bogotá.

Los buses antiguos que salieron, a pesar de que se sacaron todos los buses azules y rojos, dejaron de emitir el 45.2% de emisiones de un día normal. Es una contribución muy grande la que tienen los buses antiguos de Bogotá en la contaminación del aire y sobre todo en las emisiones que afectan especialmente la salud de los bogotanos”.

Muhamad aseguró que “la Bogotá Humana” continuará con su contribución al medio ambiente con la implementación del SITP, porque “como lo pudo ver la ciudadanía se genera una descongestión del tráfico, se aumenta la velocidad y se organiza la ciudad”.

La administración distrital espera que con el tiempo el SITP pueda migrar a tecnologías limpias, con buses híbridos que reduzcan las emisiones en un 30%.

El pico y placa ambiental representaría una reducción anual de 13.5 toneladas de emisiones anualmente.