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Bombas de agua y vertimientos de residuos, principales factores contaminantes del río Bogotá

Aunque no propiamente hablamos de un caudal cristalino, el río Bogotá, en su cuenca media, difiere enormemente del concepto que los bogotanos tienen sobre su principal fuente hídrica.

Lejos de las llantas abandonadas, de las aguas negras y del mal olor, la cuenca media del Río Bogotá, en el tramo entre Suesca y Gachancipá, que son cerca de 20 kilómetros, es una fuente en la que apenas se empieza a oscurecer la vertiente.

Algunas tinguas adornan el paisaje de sauces de bosque, aguas tranquilas y un sin número de especies de plantas así como de animales, entre los que se encuentran, el pez capitán, el cangrejo, el capitanejo, las monjitas, entre otros.

La amenaza en este punto del río Bogotá, son las bombas de agua, algunas seguramente con licencia, otras no, que extraen el líquido para regar cultivos y pastizales.

Las curtiembres, las fábricas y algunos puntos que funcionan como vertimientos de residuos empiezan, en este punto a robarle el oxígeno al río Bogotá y a convertirlo en lo que dentro de la ciudad vemos a nuestro paso.

Fernando Vásquez, director de la Fundación Al Verde Vivo, organizó la cuarta navegación por el río Bogotá, una oportunidad para conocer el verdadero nivel de contaminación del caudal y sus principales problemáticas.

Al Verde Vivo, busca además sensibilizar a los pobladores de los diferentes municipios a los que el río Bogotá baña a su paso.

"El propósito es de sensibilizar frente a la problemática del río a partir de expresiones artísticas y culturales, como talleres, teatro, pintura, que los niños de los colegios pinten el río para ver cual es la percepción que ellos tienen del estado del río, si lo ven como un actor vivo o como un actor muerto, porque uno de los problemas graves que tiene el río es la falta de pertenencia que tenemos todos frente a este río", señaló Vásquez.

Para el director de Al Verde Vivo, los ciudadanos hemos condenado al río Bogotá.

"Es un río que lo hemos condenado desde siempre, diciendo, es el río más contaminado del mundo, es un río que ya no tiene posibilidades, y evidentemente, tiene muchas posibilidades de recuperación".

Se estima que en la cuenca media del río, el caudal está contaminado en un 40%, situación que empeora al llegar a Bogotá, en donde se promedia que se vierten aguas residuales desde 1952.

La cuarta expedición al río Bogotá seguirá su camino hasta el municipio de Tocancipá.

Se tiene previsto que el próximo 21 de abril, logren llegar a Soacha, municipio en donde empieza la cuenca baja del río Bogotá.