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El Presidente Juan Manuel Santos firmó el Decreto 915 del 19 de mayo de 2014, por medio del cual "se decretan tres días de duelo en todo el territorio colombiano y se ordena izar el pabellón nacional a media asta".

"Esto no es una tragedia únicamente de las familias de los niños y niñas que perecieron en el siniestro, sino un hecho doloroso que ha conmovido a toda la ciudadanía y que ha puesto de luto a Colombia entera" precisó el Ministro del Interior Aurelio Iragorri Valencia.

A su vez el ministro de Salud, Alejandro Gaviria anunció el acompañamiento psicológico y la indemnización ( 12 millones de pesos) a cada una de las familias.

El ministro Gaviria dijo que "aunque sabemos que no hay dinero que pueda reemplazar la pérdida de un hijo, el gobierno gestionará 12 millones de pesos para cada familia para aliviar la situación" . También anunció el acompañamiento psicológico para los afectados.

El drama de las víctimas

Óscar Daza se enteró de la tragedia el mismo domingo en la tarde. De inmediato, partió desde Caucasia (Antioquia, donde trabaja) primero a Santa Marta y luego a Barranquilla para buscar a sus dos hijas, quienes iban en el bus que se incendió el domingo en Fundación (Magdalena) y que dejó 33 niños incinerados, una dolorosa tragedia de la que no se repone todavía el país.

Llegó con fotos de sus hijas a Medicina Legal, en Barranquilla, donde fueron llevados los cuerpos de los menores para el complejo proceso de identificación, por las condiciones en las que quedaron los cadáveres. Allí se encontró con un espejo de su propio drama: los familiares del resto de los niños fallecidos le ponían la cara a una tragedia absurda.

"Diana Paola Daza Sierra tenía doce añitos… No sé en qué estado quedó. Vengo desde Caucasia a ver si me la entregan (…)", dijo el hombre con un nudo en la garganta y haciendo un gran esfuerzo para no llorar más.

Toma un segundo aire para continuar con su relato, como queriendo desahogarse, para contar que su otra hija, la menor, se salvó de la muerte porque pudo saltar a tiempo por una ventana cuando las llamas consumían ferozmente el viejo bus escolar que los traía de regreso de una escuela dominical de la iglesia cristiana pentecostal.

"La otra hija mía está hospitalizada en Santa Marta. Ya pude hablar con ella y me dijo que tenía las dos piernecitas quemadas", continúa el hombre de voz apagada, la piel cobriza por el sol y el acento marcado de las gentes de la sabana costeña.

No muy lejos de donde estaba Oscar llegaron en la tarde del lunes dos buses de transporte intermunicipal que traían a otros 80 familiares de los niños muertos.

La confusión del momento se mezcló con intensas escenas de llanto y llanto al momento en le que ingresaron al Instituto de Medicina Legal, donde se reunieron con la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa; la Alcaldesa de Barranquilla, Elsa Noguera y funcionarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que les ofrecen apoyo sicológico.

Las decenas de personas llegaron procedentes de la población de Fundación, estarán hospedadas en Barranquilla hasta cuando se termine el proceso de identificación plena de los cuerpos de los menores de edad.

La directora de Bienestar Familiar en el Atlántico, Yolanda Ruiz Pinzón, sostuvo que serán ocho psicólogos los que atenderán a las 32 familias que ya se encuentran en la ciudad de Barranquilla.

"Se están interviniendo las familias, acompañándolas en su dolor y dándoles atención profesional. Los niños, en su totalidad, pertenecen a programas de bienestar familiar", sostuvo la señora Ruiz.

Todas las fallas se juntaron en la tragedia

La Fiscalía reveló que el autobús en el que murieron calcinados 33 niños el domingo circulaba de forma ilegal y su conductor, que escapó de una muchedumbre airada, fue detenido y será procesado penalmente este martes.

Un informe preliminar daba cuenta de 32 menores fallecidos, con edades entre los tres y 12 años, pero según las autoridades forenses ya son 33 las víctimas mortales. Casi una veintena más de pequeños fue trasladada a hospitales, y tres presentan un cuadro clínico de gravedad.

El vehículo de uso escolar tenía vencido desde hace dos años el certificado de "revisión tecnomecánica", no tenía el seguro obligatorio y "el conductor no tenía licencia" de conducción, dijo el fiscal Luis González en una conferencia de prensa en Bogotá.

En la vía donde el autobús presentó la explosión y posterior incendio fueron levantadas cruces de bambú en homenaje a las víctimas fatales de este suceso, mientras que familiares de los niños lloraban inconsolables la pérdida de sus seres.

"Quisimos sacar a una niñita que sacó los brazos por la ventanilla, pero la piel se le escurría", dijo José Guette, un técnico de 48 años que intentó en vano salvar la vida de una de las víctimas.

"No podíamos hacer nada más que agarrarnos la cabeza y mirar cómo se quemaban esos niños", añadió.

Las primeras hipótesis apuntan a una imprudencia del conductor, quien al parecer manipuló un recipiente de gasolina para encender el vehículo. "Una chispa originó el incendio", indicó el fiscal.

Una niña sobreviviente relató a la prensa que "el chofer se bajó del bus para echar gasolina" con los ocupantes dentro del vehículo y "de un momento a otro el bus comenzó a echar chispas, en ese momento el chofer salió corriendo a buscar agua y después se fue", dijo la pequeña de 11 años, que perdió a dos de sus hermanos en el accidente.

Los niños regresaban de un servicio religioso dominical. Ellos "duraron más de 10 minutos revoloteando dentro del bus. Yo los veía por la ventanilla", dijo Guette, y agregó que él y otras personas intentaron apagar las llamas con extintores pero que el fuego fue más poderoso.

La justicia formalizó el lunes la captura del conductor Jaime Gutiérrez, un mecánico de 56 años, y de Manuel Ibarra, miembro de la iglesia evangélica y quien contrató el vehículo.

"La Fiscalía les va a imputar cargos por el delito de homicidio culposo agravado", sostuvo González, sin precisar la posible condena que enfrentarían.

Entrega simbólica de cuerpos

"Los cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Barranquilla, donde serán sometidos a pruebas de ADN debido a su estado de carbonización", dijo el director del organismo forense a nivel nacional, Carlos Valdés.

La Fiscalía procesará penalmente al conductor del autobús, quien fue detenido tras escapar a la furia de los familiares que intentaron agredirlo. Su casa fue apedreada.

"No solo el conductor debe dar cara ante la justicia, también la iglesia por contratar irregularmente el servicio y el propietario del vehículo ya que las condiciones en las que estaba el automotor no eran las óptimas para el transporte de pasajeros", dijo el general Carlos Mena, comandante de la policía de tránsito.

El presidente Juan Manuel Santos, que acudió a Fundación el domingo por la noche, dijo este lunes en un acto oficial que su Gobierno hará "todo lo que esté a (su) alcance para que estos accidentes tan lamentables no vuelvan a suceder".

Asimismo pidió a sus subalternos tomar "todas las disposiciones para que el Gobierno Nacional pueda interferir más directamente, porque esta es una responsabilidad de los municipios, en controlar el tránsito de vehículos que no deberían estar transitando".

El Santos también aseguró que el Estado cubrirá los gastos fúnebres y hospitalarios de los afectados.

Como el proceso de identificación de los cuerpos demorará no menos de diez días, los familiares recibirán de las autoridades forenses y judiciales, de forma simbólica, bóvedas para que puedan realizar una "ceremonia colectiva", y "conforme avance la identificación tendrán los restos de sus hijos", añadió Carlos Valdés.

Pero sus familiares y los habitantes de Fundación no esperaron. Desde la misma noche del domingo y durante todo el lunes llegaron al lugar del accidente con velas blancas, flores y cruces de madera, y también iniciaron una vigilia en la plaza central, que durará tres días.

No solo para rezar allí por los niños que se fueron en una tragedia que perturbó la tranquila población de Fundación, en medio del sopor del domingo, sino para marcar -y para siempre- el sitio que ahora es conocido como el de los 33 angelitos.