Por: Javier Jules

El asesinato de mujeres por su condición no es un delito nuevo en Colombia. Lo que ha cambiado es cada una de las herramientas jurídicas con las que se cuenta para castigar la violencia contra el género femenino. Los registros de organismos como Medicina Legal demuestran que las agresiones y el feminicidio han sido una constante, incluso desde el siglo pasado. (Lea aquí: Manual de costura para mujeres rotas)


Existen cuatro clases de feminicidio: cuando el agresor es la pareja de la víctima, cuando es un conocido, cuando es un familiar cercano o cuando la víctima es una niña o una menor de edad.


Linda María Cabrera, subdirectora de la Corporación SISMA Mujer, organización que ha seguido de cerca este fenómeno violento, asegura que hay fallas en el Estado para proteger a las mujeres en nuestro país. (Lea también: Más de 3.000 mujeres en Colombia son potenciales víctimas de feminicidio: Fiscalía)


“Cada 12 minutos y medio una mujer es víctima de agresión física por parte de su pareja o por su ex pareja. Cada 3 o 4 días, según el año y en los últimos años, una mujer es víctima de feminicidio. Cada 29 minutos una mujer es víctima de violencia sexual y cada 3 días lo es en el contexto del conflicto armado y este panorama prácticamente es invariable”, señala la abogada Cabrera.


Agrega que “en los últimos 8 años de violencia contra las mujeres lo que ha cambiado, insisto, por fortuna, es la perspectiva de la sociedad”.


Sin embargo los cambios recientes en la sociedad les han permitido a las mujeres, al tiempo que ocupan el protagonismo que les corresponde, ganar espacio en la denuncia de casos en su contra. Un empoderamiento en la reclamación de sus derechos que ha facilitado otro cambio en comparación con el siglo XX y es la sanción de leyes y normas que previenen y castigan la violencia contra la mujer.


“La primera y la más importante medida es la ley 1257 de 2008 que es la ley de la no violencia contra las mujeres y otras medidas como la ley 1761, la más reciente ley que tipifica de manera autónoma el delito de feminicidio, aunque ya había sido incluido como un agravante del delito de homicidio, que cambia, que hay mayores herramientas y mayores mecanismos a los cuales pueden recurrir las mujeres para exigir sus derechos”, agrega la subdirectora de SISMA.


Incluso también el lenguaje en los medios de comunicación ha facilitado que ya no sea natural, como ocurría antes, el que haya mujeres violentadas por sus parejas. Fabiola Calvo Ocampo, coordinadora de la Red de Periodistas con Visión de Género, señala que se comete un error cuando se usan términos como “crimen pasional”, para titular una noticia.


“Pues los medios caían en lo que caía la normativa y es hablar de homicidios con lo cual ya estaban ocultando, ya estaban invisibilizando el hecho de un asesinato por la razón de ser mujeres”, afirma la periodista, doctora en Ciencias Políticas y Sociología.


Sin embargo, y a pesar de resaltar el hecho de una mayor denuncia y registro de casos de violencia contra la mujer y el feminicidio, lo que está fallando es el Estado y la estructura diseñada para proteger a las mujeres.


“Un foco del problema actual es que justamente los mecanismos que existen para proteger a las mujeres en el país no están funcionando y con esto quiero referirme específicamente a los mecanismos de protección que son los mecanismos que podrían evitar la consumación de los feminicidios, a diferencia de muchos delitos, los feminicidios vienen antecedidos de una historia de violencias y una historia de violencias en el ámbito familiar que viene en escalada y que por tanto es perfectamente detectable por parte del Estado”, señala Linda María Cabrera.


De acuerdo con Medicina Legal, la vivienda sigue siendo el mayor escenario de los feminicidios, seguido de la vía pública. Mujeres entre 20 y 34 años forman parte del más alto número de víctimas de este delito. Todos los asesinatos de mujeres han seguido un patrón de violencia cuyas características anticiparon el desenlace y aún así no se hizo nada por parte del Estado para evitarlo.