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Niño de diez años lleva la mitad de su vida en las drogas

"Pablito" es un niño de la calle que a sus escasos diez años, lleva cinco sumergido en el oscuro mundo de las drogas. Con un historial en el que su familia también es drogodependiente, "Pablito" hoy lucha para dejar el "pegante" y el "basuco", a través de los Camad de Bogotá.

El grupo de psiquiatría y trabajo social del Centro de Atención Médica para Drogodependientes Camad, en el barrio El Amparo en Bogotá, lucha a diario para salvar la vida de un pequeño de diez años que lleva la mitad de ella en medio de la adicción a la droga.

Margoth Aguilar, la trabajadora social que atiende a la población vulnerable del mal llamado 'cartuchito', recordó ese caso como el más dramático que ha tenido que atender en los cinco meses del Camad.

"Al indagar en la historia clínica del menor, los papás y los hermanos también son consumidores", dijo la funcionaria.

Desde ese momento reconoció la complejidad de la problemática de dependencia a las drogas en esta zona del suroccidente de Bogotá. Relató además que al niño: "Lo llevamos al ICBF y ya era conocido de allí. Por parte del Instituto para la Protección de la Niñez y Juventud (Idipron), también se han hecho muchos procesos, pero si tú vas allí a la olla, lo ves consumido todo el tiempo".

Como este preocupante caso, las autoridades de salud estiman que puede haber otros que no se revelan porque los menores dependen de sus padres y estos a su vez también son consumidores y temen acciones legales en su contra. Aún así, la atención a menores supera el 30% de todas las consultas.

La calle donde se parqueó el Camad, en EL Amparo, huele a tienda de verduras descuidada y allí muchos como Diego que vino desde Cartagena intentan ganar fuerza de voluntad para salir adelante.

Un 20% de quienes acceden al servicio requieren desintoxicación urgente. Diego lucha cada mañana contra sus ansias. Extraña Montería, su ciudad natal, y vino a Bogotá a hacer su vida. Ahora trata de reconstruirla sobre las ruinas de la adicción. Y la adicción le juega sucio. "Yo consumo poco pero todos los días, dos o tres veces y solo marihuana", asegura.

El registro estadístico indica que cerca de 250 mil personas han consumido marihuana en el último año en Bogotá, sustancia que se menosprecia en su capacidad de dependencia en las personas.

Sin embargo, la marihuana fue la puerta de entrada para Álvaro José González Guzmán. No se lo imaginó y cuando se dio cuenta, estaba a merced de la calle. Álvaro José busca recobrar el tiempo perdido y volver con su familia a Cartagena.

Camad 5 meses después

En los inicios de los Camad el alcalde Gustavo Petro advirtió que los esfuerzos públicos y particulares deben estar enfocados en desmarginalizar a estas poblaciones que se han convertido en "ciudadanos de segunda".

"Las clases más pudientes de Bogotá puedan dirigir sus impuestos para que los hijos de las personas del Bronx puedan estudiar y para que puedan ser dignificadas, ese día habrá paz en este país", dijo Petro en el inicio de los centros de atención.

La segunda fase se inicia desde este lunes 18 de febrero, con la instalación de centros fijos que brinden espacios estables para la rehabilitación.

El 90% de pacientes de los Camad en Bogotá son drogodependientes problemáticos para su entorno y unas de las principales víctimas del daño son los niños.

El Distrito aún consolida la cifra del funcionamiento de los Camad, pero estima que son entre 3 mil 500 y 4 mil los atendidos a la fecha.

Los Camad son la semilla para la creación de Centros de Consumo Controlado, debate nacional por la entrega de drogas a los adictos. Pero sobre todo, un paso para reconocer la complejidad de la drogadicción.

El mundo habla hace un cuarto de siglo del consumo controlado y en concepto de la Administración Distrital el polémico consumo será una nueva opción en medio de las políticas antidrogas que hasta ahora han fracasado.