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El tubo del emisario submarino de San Andrés se rompió a 10 metros de la costa occidental de la isla, frente al barrio Morris Landing, lo que está ocasionando impacto ambiental en el agua, arrecifes y litoral rocoso.

El emisario submarino es un sistema que dispone de las aguas domésticas servidas, enviándolas por una tubería de casi un metro de diámetro, la cual cuenta con cinco dispersores compuestos de una malla y dos orificios en su punta terminal con la cual separa los residuos sólidos de gran tamaño, y filtra los demás al mar.

Al parecer, el fuerte oleaje originado por los vientos a dependientes del frente frío, habría sido la principal causa del rompimiento del emisario.

Se puede notar a simple vista la materia orgánica flotando, en una mancha que está más allá de los 500 metros del punto de vertimiento, lo que está generando cambios físicos y químicos en la columna de agua en esta área de influencia.

Ante la rotura en el Emisario Submarino de San Andrés, el director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago (Coralina), Durcey Stephens Lever, reconoció que se detectó un desprendimiento de la tubería, generando una situación caótica, por lo que requirió a Proactiva, quien es la operadora del sistema, para que en 24 horas presente una hoja de ruta de las acciones que van a implementar, y para que en 72 horas las hayan iniciado. Después vendrán las acciones legales y sanciones pertinentes.

La tubería desconectada está ubicada a diez metros de la línea de costa, los difusores a 350 metros y una profundidad de 15 a 18 metros, pero la descarga ocurrida es semi-superficial, pues ocurrió a 50 cms por debajo de la columna de agua.

Con la ruptura del tubo de descargas a una distancia tan corta de la línea de costa, se estarían afectando los ecosistemas marinos costeros como los arrecifes coralinos, contaminando las especies de peces que son objeto de pesca y consumo por parte de propios y visitantes y afectando puntos de buceo aledaños, lo cual representa una amenaza para los bañistas y buzos que allí realizan sus inmersiones.

Preocupa, además, la falta de planes de mitigación al respecto, pues denuncias de la comunidad sobre la ruptura del tubo habrían iniciado desde la semana pasada, y hasta la fecha la empresa encargada de su manejo no se ha pronunciado.

Una de las acciones a la vista sería suspender los vertimientos, lo que significa acumular aguas residuales en un sistema de alcantarillado muy frágil, lo que puede generar reboses como los que ya se han presentado en North End en otras ocasiones.

Stephens Lever dijo que “se ha hecho un llamado a la Gobernación para que piensen en una contingencia, teniendo en cuenta que vamos a tener gran afluencia de visitantes este fin de año; probablemente se producirán suspensiones prolongadas de bombeo en el sistema de alcantarillado, y eso va a generar reboses”.