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Arzobispo de Cartagena espera que apretón de manos entre Santos y Timochenko haya sido "auténtico y sincero"

Arzobispo de Cartagena, Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal. Foto: Archivo RCN La Radio.

Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, Arzobispo de la Arquidiócesis de Cartagena, expresó con prudencia su optimismo frente a lo acordado entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, en el marco de las negociaciones de paz que se adelantan en La Habana, Cuba.



En diálogo con RCN La Radio, el arzobispo se refirió al saludo de manos que protagonizaron el Presidente Santos y el máximo jefe de las Farc, alias Timochenko, en donde manifestó que espera que el gesto haya sido sincero y que se traduzca en un símbolo de buena voluntad para sacar adelante el proceso.

"El gesto puede ser autentico, pero también hipócrita. Vimos en esta semana, en Quito, que el Presidente de Venezuela con el Presidente de Colombia no se quisieron dar la mano para cosas menos, entonces es un signo que puede ser autentico, como puede ser hipócrita", aseveró.

En cuanto al futuro de las negociaciones, dijo que "quiero ser optimista" con lo acontecido en la isla caribeña en donde los equipos negociadores llegaron a un acuerdo en materia de justicia transicional, al tiempo que se estableció una fecha para la firma del Acuerdo Final, fijada por el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, para el 23 de marzo del año 2016.

"Quiero ser optimista, pero quiero ser igualmente realista", apuntó.

Sin embargo, Monseñor Jiménez Carvajal, quien fue secuestrado en el año 2002 por las Farc cuando se desempeñaba como Obispo de Zipaquira, sostuvo que aún le preocupa la falta de claridad sobre el tratamiento que tendrá la verdad, la justicia y la paz una vez se logre la firma del acuerdo y entre en vigencia el mismo.

"¿Mis preocupaciones mayores por donde van? van por el lado de la verdad, la justicia, la paz, son valores muy importantes y definitivos para la convivencia de los colombianos. Pero quisiera insistir en el tema de la verdad, que tiene que estar a la base de todo esto, porque mientras no se diga totalmente la verdad, mientras no pongamos sobre la mesa totalmente la verdad, de una manera amplia con todos los que de alguna manera hemos sido víctimas pues de esta problemática", señaló.

Y agregó: "Somos muchos los colombianos que hemos estado metidos en esto y mientras no tengamos la totalidad de la verdad. Podemos estar en una mesa muy promisoria pero sin una pata fundamental que se llama verdad y usted sabe que una mesa sin una pata, cojea y cojea para siempre, hasta que no se le arregle y se le ponga completa. Yo creo que para que la cosa funcione, va a ser muy importante la Comisión de la Verdad".

Así mismo, el arzobispo de Cartagena, reiteró que la verdad sigue siendo el tema más coyuntural en el proceso y más dentro una sociedad colombiana que se ha acostumbrado "a la mentira", por lo que consideró que al ser un aspecto delicado, a "la verdad tendrán que ponerle un cuidado especial para que la mesa -refiriéndose a las negociaciones- no quede coja".

En cuanto a justicia, dijo que no es de desconocimiento del país ni de los colombianos que "son muchos los sapos nos tocan comernos" y que hay disposición nacional para que ello siga ocurriendo, con el propósito de que se alcance el objetivo de la paz.

"Yo creo que estamos hasta dispuestos de comer sapos, a decir que haya menos justicia, que se visite menos en la justicia para que pueda llegar la paz (...) esa justicia transicional bienvenida, pero mirémosla bien. Nosotros los colombianos que estamos acostumbrados a hacer conejo a nuestra leyes, de pronto le vayamos a hacer conejo a la verdad. Eso si sería grave", resaltó.

No obstante, fue enfático en que debe haber aclaraciones sobre las penas de prisión de 5 a 8 años que pagarían los miembros de las Farc por reconocimiento de delitos cometidos, para que no se confunda con las condena a cumplir por los crímenes de lesa humanidad y genocidio ocurridos en el marco del conflicto armado.

"Ojo, ojo, que no vayamos a salir con el cuento de que lo que pasa es que los delitos de lesa se paga con cinco y ocho años de cárcel. Objetivamente, eso no es así. La justicia transicional quiere decir que eso no puede ser definitivo en una sociedad, es por el momento y por lo que vivimos y para ver si podemos salir adelante de lo que estamos viviendo, pero objetivamente decir que las muertes que hemos vivido sólo merecen cinco y ocho años de cárcel. No, eso objetivamente, no lo podemos permitir", afirmó.