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Foto: Cortesía Anónima.



Tras el asesinato del líder campesino Nixon Mutis en Cantagallo, y el atentado contra la Estación de Policía en Buenavista en Santa Rosa del Sur, crece la preocupación en el sur de Bolívar por las acciones violentas de los grupos armados contra la población civil en esa zona del país.

Líderes sociales de Cantagallo, San Pablo y Santa Rosa, señalaron que temen por su seguridad debido a que en la zona hacen presencia disidencias de las Farc, grupos paramilitares, el Clan del Golfo y el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Los campesinos manifestaron que deben pagar hasta tres vacunas al mes a cada uno de estos grupos por vender sus productos y hasta por sostener dentro de sus predios varias cabezas de ganado.

"En el sur no sólo existen los elenos, también otros grupos al margen de la ley y que el Gobierno no quiere reconocer. Para nadie es un secreto esto, poco tampoco que se han incrementado las extorsiones y las vacunas", dijo un líder.

La preocupación de los habitantes del sur de Bolívar crece porque tras la desaparición de las Farc como grupo armados, más de 11 municipios fueron ocupados por las bandas criminales, la guerrilla del Eln, y otras organizaciones armadas al margen de la ley que tienen el control de la zona.

"Para nosotros es bastante preocupante esta situación. Queremos y reiteramos, que ojalá, se reanuden los negociaciones de paz con la guerrilla del Eln y el Gobierno", apuntó otro líder.

Ante esta situación, los líderes comunitarios hicieron un llamado al gobierno para que les garantice la vida y proteja a las comunidades de campesinas de estar en fuego cruzado entre todos los grupos armados ilegales que operan en la zona.