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Bus incinerado en Fundación
Nixon Carvajal

Cinco años han transcurrido desde la absurda tragedia que acabó con la vida de 33 niños y un adulto en el municipio de Fundación, cuando el bus en el que se movilizaban se incendió en su trayecto en medio de un paseo dominical.

El accidente que se atribuyó a circunstancias derivadas de la irresponsabilidad y negligencia, no solo acabó con la vida de los menores, sino que se llevó de paso la ilusión, alegría y sueños de un grupo de padres de familia para quienes la motivación de vivir se interrumpió de forma instantánea.

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El hecho se presento al medio día del domingo 18 de mayo de 2014, después de una jornada de escuela dominical.

Los niños disfrutaban de un recorrido por las calles de la población, a bordo de un bus de servicio especial, el cual, como se daría a conocer posteriormente, no estaba en condiciones mecánicas óptimas.

En algún momento del desplazamiento el conductor se bajó del bus para echar gasolina, lo que desencadenó en la inmediata incineración del automotor, que impidió hacer algo por evitar el fatal desenlace.

Luego de las investigaciones y el posterior proceso jurídico, la justicia halló como responsables a los dos vinculados al caso, Jaime Gutiérrez Ospino, conductor del bus y el pastor evangélico, Salvador Ibarra, quienes fueron imputados por la Fiscalía como responsables de homicidio culposo agravado.

Al conmemorar un año más de la tragedia los familiares de las víctimas, en medio del dolor reclaman que aparte de los implicados, más personas sean vinculadas al hecho.

Maryuri Rodríguez , la madre del pequeño de cuatro años, Mauricio José Valle Rodríguez, quien pereció junto a sus amiguitos la mañana del domingo,  asegura que aparte de los condenados, hay otros responsables del hecho, por lo cual espera que se haga justicia.

Hay una cantidad de culpables, principalmente los del tránsito ya que la verdad, en Colombia la justicia es para nosotros los pobres”, afirmó.

Con profundo dolor, Maryuri se arrepiente de haber tomado la peor decisión de su vida, al embarcar a su hijo en el bus sin imaginar lo que sucedería después.

“Me siento una y dos veces culpable y no saben cuánto por haber dejado a mi hijo en manos de desconocidos”, aseguró la resignada mujer.

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Ana Hernández, abuela de Juan Diego Martínez y hermana de la única persona adulta que murió en la tragedia, Rosiris Hernández aseguró que la sentencia de diez años para el conductor y el pastor es muy corta en desproporción con lo que sucedió.

Que se haga justicia; si en Colombia hay justicia para algunas cosas, debe de haber para otras ya que fueron 33 niños que murieron, más una adulta mayor”, aseguró.

Sobre las ayudas prometidas para las familias y la comunidad y el anunciado acompañamiento para sobrellevar el dolor por la pérdida de los niños, la representante de los padres asegura que nada se ha cumplido.

“Mentira, pura promesa; lo primero que nos iban a pavimentar eran las calles porque esto es puro barro y no podemos caminar, tenemos que sacar a la gente en silla cuando se enferma; estamos desempleados y no tenemos ninguna oportunidad”, señaló.

En Fundación se ha organizado una serie de actos conmemorativos en memoria de las víctimas con actividades especiales y una misa en la iglesia central de la población.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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