Solo hace unos días la Contraloría reveló que una ferretería, llamada Comercializadora Nueva Esperanza S.A., le suministraba los alimentos al consorcio Proescolares 2016, que durante el año pasado fue operador del Programa de Alimentación Escolar en Cartagena. El ente de control alertó adicionalmente que no reportaba IVA, pero si lo deducía, irregularidades que dejaron en evidencia el entramado para desfalcar esos recursos destinado para los niños. Según el certificado de existencia y representación de la Cámara de Comercio de Cartagena, esa ferretería no renovó su matrícula mercantil este año, a pesar que contaba con activos de más de mil millones de pesos. En la actualidad, en la dirección: Av. Pedro Romero, sector Alcibia No. 30 - 31, no hay oficina funcionando. Contratista del PAE de Cartagena es dueño de ferretería que vendió pechugas de pollo a 40 mil pesos De acuerdo con ese mismo registro, la empresa nació en 2012 bajo el nombre Ferretería y Comercializadora Nueva Esperanza S.A. y se dedicaría a la venta de artículos de ferretería, materiales para la construcción y obras civiles, asesorías, consultorías en el área de la construcción y un extenso número de actividades de ese sector, pero no suministrar alimentos. En 2014 la empresa cambió de nombre a Comercializadora Nueva Esperanza S.A., pero el objeto social seguía siendo el mismo: la venta de objetos para la construcción. De acuerdo con María José Esmerald, jefe de Servicio al Cliente de la Cámara de Comercio, una sociedad puede durar hasta tres años sin renovar la matrícula mercantil, en caso que quiera retomar su actividad deberá ponerse al día con su renovación. Sin embargo, la Superintendencia de Industria y Comercio lo descubra e inicie un trámite administrativo donde le pedirá una aclaración sobre las razones por las que no está en funcionamiento. En caso de que transcurran cinco años sin renovación, las sociedades serán disueltas como lo establece la ley.