A los tres años de edad, su abuelo Salomón Gordon se lo llevaba a su finca en el sector rural de la isla, hoy conocido como La Cueva de Morgan, donde vivía entre palmeras y verde vegetación, jugando y aprendiendo de la naturaleza, mientras su mente infantil se desarrollaba en la escuela y la educación de su abuelo con muchos cuentos y mucha fantasía de las leyendas de piratas.

 

Con la publicación de su nueva obra de relatos autobiográficos, ‘Mi abuelo y yo’, el escritor, historiador y empresario raizal, Jimmy ‘Bull’ Gordon, nos entrega un tesoro de su memoria en forma de narraciones fantásticas para ‘leer de un solo viaje’, a la luz de una lámpara y, preferiblemente, al vaivén de una hamaca.

 

‘Bull’ se adentra en las entrañas de su vida para entregarnos con brutal honestidad –en una suerte de contorsión catártica– su abundante arsenal de historias, aventuras y desventuras; salpicadas de apuntes históricos, políticos y picarescos; para entregarnos, al final de cuentas, una genuina y espontánea pintura de su singular existencia.

 

En estos días en que abundan los relatos de extorsiones filibusteras, que parecen de otra parte –pero también son de aquí y son reales–; leer y reconocer el amor de un abuelo patriarca por su nieto preferido, resulta más que gratificante. A pesar de que la figura del exilio forzado esté omnipresente como un símbolo indigno de lo que nos toca vivir.