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En una inspección técnica de Electricaribe a las instalaciones del acueducto, los operativos de la compañía encontraron líneas en el suelo y que el transformador que suministraba energía eléctrica estaba conectado a través de una acometida trifásica, alimentando el predio, lo que fue calificado como defraudación.

Ayleen Alvarez, gerente de Electricaribe en Bolívar, manifestó que el acueducto de Calamar es administrado por Giscol Dique y acumula una deuda de más de $322 millones de pesos, por lo que la empresa dio por terminado el contrato de prestación de servicio.

Este tipo de manipulación pone en riesgo la normal prestación del servicio de energía. Ante esta situación irregular, Electricaribe anunció que pondrá en conocimiento de las autoridades competentes esta anomalía.