Tres universidades colombianas vienen adelantando una exhaustiva  investigación relacionada con la salud y el ambiente en la bahía de Cartagena, donde uno de los ejes centrales es confirmar la presencia de sustancias que puedan constituirse en un riesgo para la calidad de vida de las poblaciones que están en la zona de influencia de esta importante vía marítima. RCN Radio dialogó con la docente Susana Caballero, del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Los Andes, quien es una de las personas que lidera esta investigación. Señaló de manera preliminar, que las muestras analizadas a peces atrapados en la bahía de Cartagena, presentan altos niveles de mercurio y otros minerales, los cuales están por encima de los límites para consumo tanto a nivel nacional como internacional establecido por la Organización Mundial para la Salud, por lo que esto podría representar un riesgo para la salud pública en Cartagena. “En el caso de los peces, efectivamente hemos encontrado que hay mercurio, hay plomo y hay cromo que son tres metales pesados diferentes. Lo hicimos en tres especies diferentes de peces, lo hicimos en el bagre que llaman chivo, en un jurel  y lo hicimos en un pargo que son las especies que más capturan los pescadores de la zona  y este es un trabajo que venimos haciendo con las comunidades de la zona como Barú, Ararca y Caño del Oro”, explicó. Indicó que las muestras de los peces han sido analizadas en el laboratorio de la Universidad de Córdoba, y que exponen la exposición en la que se encuentran estas poblaciones a padecer enfermedades, que con el tiempo se podrían presentar si continúan consumiendo estos animales con altos niveles de metales pesados en sus organismos. “Lo que pasa es que estos contaminantes se acumulan en el cuerpo y esto puede llevarse en altas concentraciones y a lo largo de mucho tiempo, pueden llegar a que las personas puedan desarrollar problemas neurológicos, etc. Digamos que el efecto puede que no lo vayamos a ver de un año a otro o en cinco años, sino, por ejemplo en 10 años y eso es preocupante. Entonces, estos pescadores, qué otra cosa pueden hacer sino es conseguir el sustento diario para sus familias, si es a través de la pesca”. Advirtió además que el riesgo puede ser mayor si se contempla remover el sedimento que hay en la bahía, a partir de un dragado a la misma para aumentar la profundidad para permitir el ingreso de embarcaciones de mayor calado. “Si el daño está hecho, lo que se debería es tratar de limitar, controlar la cantidad de sustancias que se liberan al medio por el Canal del Dique o por algunas industrias ubicadas en la bahía de Cartagena”. La investigación que adelantan desde hace dos años la Universidad de Los Andes, la Universidad de Cartagena y Eafit de Medellín, está siendo financiada por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá. Los resultados se esperan que sean divulgados a través de un artículo científico que será publicado en una revista internacional antes de culminar este año con previa socialización de los hallazgos con las comunidades que sirvieron de sustento para el mismo.